Un cuento corto…

Una noche brumosa en el ático…

 

En una noche nublada y pesada, en el apartamento deteriorado de un edificio antiguo, una joven llamada Lara se encontraba sumergida en una mezcla de rabia y desesperación. El ambiente estaba impregnado del penetrante olor del bourbon barato y la marihuana, mientras la música rugía a través de los altavoces, ahogando cualquier pensamiento coherente.

Lara, con sus largos cabellos oscuros y su mirada desafiante, se hundía en el sofá, con el vaso de bourbon en una mano y un porro en la otra. Sus pensamientos se veían eclipsados por la ira, una ira que había ido acumulándose durante días.

En medio de su descontento, Lara decidió buscar consuelo en la compañía de sus nuevos amigos de Internet, entre ellos, Erick. Él era un sureño, con una barba pelirroja y un fervor por las teorías de conspiración de QAnon (https://es.wikipedia.org/wiki/QAnon)  También era miembro activo de los “Groypers” (https://es.wikipedia.org/wiki/Groypers) .

Conectándose a través de Telegram, Lara y Erick comenzaron a charlar. Sus palabras se mezclaban con el humo del porro y el aroma del bourbon. Erick le contaba historias sobre las conspiraciones que creía que estaban controlando el mundo, mientras Lara escuchaba con atención, encontrando cierto consuelo en la sensación de pertenencia que ofrecía esta extraña comunidad en línea.

Sin embargo, a medida que la conversación avanzaba, Lara comenzó a darse cuenta de lo frágil que era esa sensación de conexión. Las palabras de Erick, llenas de odio y resentimiento hacia aquellos que no compartían sus creencias, comenzaron a perturbarla. Se dio cuenta de que estaba sumergiéndose en un abismo de paranoia y extremismo.

De repente, un destello de claridad atravesó la mente de Lara. Se levantó del sofá, apartando el vaso de bourbon y el porro. Apagó la música y desconectó la videollamada. Respiró profundamente, alejando el humo y las conspiraciones que la habían envuelto.

En ese momento, Lara tomó una decisión. Sabía que debía alejarse de aquellos que la arrastraban hacia la oscuridad. Decidió buscar ayuda y apoyo en personas reales, en aquellos que la amaban y querían su bienestar genuino.

Con paso firme, Lara dejó atrás la habitación cargada de humo y desinformación. Aunque el camino por delante no sería fácil, se sentía más fuerte y decidida que nunca antes. Y así, con determinación, se embarcó en un viaje hacia la luz, dejando atrás las sombras de la conspiración y abrazando la verdad y la realidad.

JACA – Santander, abril de 2024