TESTIMONIOS SOBRE EL ABUELO

TESTIMONIOS SOBRE ARCADIO CAPOTE PERERA

Testimonio de D. Armando García Duarte, que nació en 1913, tenía 21 años cuando Arcadio falleció en el año 1934, dice:

“Que él visitaba la casa desde el año de 1923, que su papá llamado Paulino García García que nació en el año de 1874, fue el Económico de la Finca y de la Tienda de Las Piedras[1]. Describe al abuelo Arcadio como un hombre alto, grueso (de unas ciento sesenta libras) pero muy elegante en el vestir y usaba espejuelos que le daba un sello de inteligencia y distinción. Para sus desplazamientos usaba dos Caballos de raza – alazana – de gran porte y belleza y dos Mulas, de gran docilidad”.

Relata Armando García, que “Arcadio, fue un padre ejemplar que crió a sus 9 hijos: Joseíto, Brígida, Isolina, Arturo, Lalín, Caruco, Ricardo, Pura y Julia. Uno de sus hijos preferidos fue Arturo. Arcadio siempre mantuvo muy buenas relaciones humanas con sus trabajadores, según Garcia Duarte a los cuales el sustento de cada día, bajo ninguna circunstancias, le faltó. La Finca “Las Piedras” era famosa en la Zona por el esmero en que era atendida por su dueño: Arcadio Capote Perera. Estaba sembrada de todos los productos del Agro y Frutales: Boniato, Yuca, Calabaza, Plátanos, Piña, Mango, Aguacate, Naranja, Níspero y Coco

Aficionado al beisbol (pelota) tenía un equipo que se nombraba Las Piedras de muy buena Calidad y del que Arcadio pagaba todos los gastos. También le gustaba las peleas de Gallos. Tenía una buena colección que criaba. Una Valla de Gallos y un gallero contratado para sus cuidados llamado Regino Madruga.

Para la atención del campo, sembrados de viandas, etc., tenía un empleado con casa que se llamaba Narciso Ribas, más conocido por el “catalán”[2].

El que informa vivió en una de las casas de Arcadio por varios años. El Ganado, Lechería, la atendía el Lechero que se llamaba Don Juan. La leche que se producía se vendía en el poblado del Central Covadonga, Arturo y yo le comprábamos el Naranjal y los Plátanos que después se vendían en el Comercio de Aguada.

Arcadio era de un carácter muy recto con sus hijas. La causa de su muerte joven fue descuido del Médico que le operó un ántrax en el cuello sin previo chequeo necesario.

En términos generales puedo afirmar que Arcadio fue un padre ejemplar, un hombre de una. Integridad intachable, de carácter enérgico pero naturalmente afable. Combatió lo malo frente a frente nunca con la ruin mentira ni la vil calumnia, solo con las armas licitas de la verdad, que propuso la singular tarea de educar a sus hijos con los mejores principios.

Arcadio todas tardes antes del baño y de comer se tomaba un trago. De sus hijos con el que discutía algunas veces era con Joseíto fuertemente.

Según anécdotas y relatos hechos al primo Ricardito Capote Morejón[3], por personas que conocieron y/o trabajaron para el abuelo Arcadio era aficionado a los gallos, que poseía y peleaba en la Valla de “Las Piedras”, también era aficionado a la cría de palomas. Relatan que Arcadio era un creyente convencido, y que el 4 de diciembre (Santa Bárbara) y el 17 de diciembre (San Lázaro) lo celebraba, pero en especial todos los años el 13 de diciembre, día de Santa Lucía, se sacrificaba una res y un cerdo y se celebraban las fiestas de esa Santa, a la que asistían cientos de personas. Era una tradición heredada de su madre Dª. Tomasa Pereda, que cuando Arcadio recién nacido tuvo una afección ocular, quizás producto de alguna infección – tipo conjuntivitis neonatal- se encomendó a la Santa para que por su intervención le sanara.

En Las Piedras había un caserío de unas cuarenta casas, que además de la casa familiar de Arcadio y Dominga, estaban las otras casas de hijos y familiares y los barracones de los trabajadores.

Este testimonio se lo declaro Armando García Duarte, a Arcadio Capote Verona, en la Logia “Soles de Martí” de Aguada de Pasajeros, Las Villas, Cuba. Y me fue remitido en carta del 2 de abril de 1994.

 

Referencias

[1] La finca de Las Piedras la adquirió en arrendamiento en 1919.

[2]  Testimonios de personas que tuvieron vivencias de la vida de Arcadio, hoy es imposible, la última lograda en 1993 fue de un señor de apellido Montano, que trabajo directamente con el abuelo.

[3]  Ver carta manuscrita del 11 de noviembre de 1993.