SANTANDER EN JOSE MARTI

Impronta de José Martí en Santander

Dr. Jorge A. Capote Abreu

Presentación

Muchos son los hitos históricos que unen a Santander con La Habana, que de una u otra forma me fueron acercando a ellos en años, y con particular interés el paso de José Martí por la ciudad en 1879 en su segunda deportación o expatriación forzosa. Aún persisten signos de su impronta, y testimonios de las huellas de aquel joven del “movimiento del criollismo separatista”, como le calificaba un historiador de la época. Su breve estancia, que habría de inspirar a Martí, entre otros textos, unas bellas impresiones sobre su visión de Santander, no fue efímera: irradió al resto de su obra. Este hecho no pasaba de ser para mí de interés cultural y afectivo, hasta que la Dra. Marlene Vázquez del CEM, me inspiró a que convirtiera esas impresiones personales en un Proyecto de Investigación que recogiera los datos hallados y vivencias tenidas. Por ello aprovecho, la oportunidad de este Coloquio del CCC – NY, para presentar el borrador de los principales puntos en que actualmente se trabaja, en colaboración con diferentes Instituciones cántabras y el CEM.

 Introducción

Desde hace ya algunos años por mi residencia en la Ciudad de Santander (Cantabria) donde ejercía mi trabajo de Profesor Titular en la Universidad de Cantabria, hasta mi jubilación, percibía la importancia que tuvo en la vida y desarrollo de esta ciudad la influencia y vínculos con La Habana, y con todo lo proveniente de Cuba.  Los efectos de los primeros intercambios comerciales de la colonia con Norteamérica, les hizo ir perdiendo la hegemonía que ejercían de sus productos, en especial las harinas que embarcaba a Cuba, forzada a recibirlas, y de los azúcares que de Cuba le llegaban[1]… “[…] la situación de Cuba iba cercenando con implacables consecuencias, las exportaciones que fueron la gloria básica de los negociantes durante muchos decenios” según el decir de Jose Simón Cabarga[2]. Aquí sentían, “El Espíritu del Siglo”, como el gran proyecto de los Estados Unidos sobre “nuestra” preciosa Antilla… y se preguntaban, según la misma fuente: “¿Quién medita un momento sobre esa nación, fuerte desde su nacimiento, arrogante y atrevida desde su independencia, infatuada con su propia grandeza y enloquecida con sus pretensiones, y no se estremece con un fuerte sacudimiento de horror mezclado con la ira y el temor de una perdida asaz fatal para nuestra España?”[3].

En Santander se seguía y vigilaban las cotidianas circunstancias de la vida y hechos de Cuba, al extremo de que, según Simón Cabarga, “el 2 de marzo de 1878, un día de júbilo en Santander, el repique de campanas anunció la confirmación oficial de la pacificación de Cuba. Los gigantones, recorren la ciudad, las colgaduras adornan los balcones y las bandas de música alegran las calles con sus marchas. Se relataban en la prensa local los ataques del “cabecilla” Maceo o Vicente García a pueblos y ejercito” …

Los vapores correo que semanalmente venían de Cuba eran sinónimo de esperanzas, de alimentos, de trabajo y de noticias… se esperaban, se conjuraban anécdotas y se pronosticaban cifras… En ellos viajaron además de los pasajeros de 1ª clase – industriales o políticos que regresaban de las misiones oficiales a la Isla, junto con los de segunda clase, generalmente familiares de emigrados, los oficiales, sargentos y soldados, que en centenares regresaban de Cuba, tras concluido sus servicios, enfermos o heridos en combate, que obligó a un servicio de asistencia de la Cruz Roja de entonces, poco común, y a crear capacidades de hospitalización provisional en la ciudad para ellos, con sus repercusiones de trabajo y vinculación de sus historias, avatares y anécdotas de su paso por Cuba… enraizando aún más si cabía, los lazos afectivos de la isla con los santanderinos de todos los niveles.  Por miles en 1878 y decenas de miles al final de la guerra en 1898 (cerca de 200,000 entre licenciados, mutilados o enfermos), habían pasado por los centros de hospitalización provisionales de Santander, lo que llevó a la concesión del título, que hoy aparece en el escudo de la ciudad “SIEMPRE BENEFICA”, para su honra por Real Decreto.

En la Cárcel en que estuvo Martí, en 1879, “Santa Maria la Egipciaca”, además de decenas de deportados/presos con anterioridad, “…Nueve meses más tarde y a bordo del vapor correo “Ciudad de Cádiz” llegaban, sesenta y seis cubanos deportados, los hermanos de los cabecillas Maceo y Guillermón, que hicieron su estancia en el horrendo caserón… y Repartieron abundancia de pesetas entre los presos y pobres que se hallaban en aquel establecimiento penal”[4].

El Proyecto de Investigación “La huella de Jose Martí en Santander”

El Proyecto de Investigación “La huella de José Martí en Santander”, ha servido de base a la Ponencia presentada en el Coloquio Internacional “Jose Martí y el Caribe”, cuenta con tres puntos nodales: El primero, La Habana de 1879, su situación socio política que circundaron la prisión y deportación de Martí, y las condiciones de su prisión y la “despedida” por amigos y compañeros de lucha en el momento de ser conducido al Vapor Correo “Alfonso XII” en el Puerto de la Habana. El segundo, las condiciones de vida de Martí durante la travesía a bordo del “Alfonso XII” y sus relaciones con los 574 viajeros que de una u otra forma compartían los espacios del barco. y el tercero, La ciudad a la que llego el 11 de octubre de 1879, Santander en España.

Cada uno de estos tres puntos nodales: La Habana 1879, Travesía en el Alfonso XII y el Santander de 1879, son los objetivos que se corresponden con las partes o bloques en los que se ha estructurado el Estudio, dándole a cada uno de ellos el contenido que inicialmente se ha diseñado, pero permitiendo los ajustes que cada uno de los Investigadores participantes o colaboradores crean necesarios para lograr el mayor y mejor resultado.

Encauzar la participación de las Instituciones cántabras en el Proyecto y coordinar la participación de los Investigadores-colaboradores en el mismo son las tareas más apremiantes en las que actualmente se trabaja, a la vez que se coordinan otras actividades.

En esta Primera Parte, ya se trabaja en el Santander en 1879, en la cual, se estudia y acopia toda la información disponible sobre la vida económica, características urbanísticas y arquitectónicas de la ciudad en la última mitad del siglo XIX. Cultura, política, religión. Instituciones culturales, asociaciones y personalidades más notables de las artes y las letras, publicaciones periódicas, hojas literarias, etc. Precisar las personas que tuvieron contacto con Martí en sus días de estancia en la ciudad, desde el gobernador de la ciudad y su casa; sobre el alcaide de Sta. Mª Egipciaca, que fue cortés con Martí; sobre un Sr. Maza, que lo atendió; sobre el cónsul mexicano, Agustín Lozano, y su casa, la cual fue visitada por Martí, etc., etc.

Aprovechar el fondo del Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS) y su incorporación como entidad colaboradora, para la obtención de fotografías, mapas y otros documentos gráficos. Incluir la información que se tenga sobre el lugar donde residió en esos días, los lugares que frecuentaba y las posibles puertas que le abrieran sus padrinos montañeses.

Igualmente se trabaja en los aspectos vinculados con el nodo de Travesía en el Alfonso XII, tratando de precisar y definir todos los datos posibles sobre el capitán del primer vapor correo Alfonso XII; sobre todas las personas y personalidades locales que tuvieron contactos y relaciones con Martí durante la travesía, etc., etc.

Ya se sabe que Martí, con 26 años, y sobre sus espaldas una anterior deportación en 1871 y años de duro exilio, comparte espacio en el vapor correo “Alfonso XII” con 574 pasajeros y varios centenares de oficiales, sargentos y soldados del ejército español repatriados, unos enfermos o heridos, otros concluido su servicio militar.

De sus primeras impresiones del viaje recogidas en una carta que le hace a Miguel F. Viondi desde Santander el 13 de octubre de 1879[5], le dice: “No pudo serme menos desagradable la navegación. Del Capitán, (Eugenio Bayona) hombre entero y simpático; del Sobrecargo, Leandro Viniegra, generoso espíritu venido a este empleo después de recias tormentas en la vida, recibí incesantes y no comunes muestras de celosa consideración”.

Mas abajo, en la misma carta, Martí precisa de los 574 pasajeros, a los cubanos, cuando dice: “[…] Tres cubanos: Roa (Ramón) – con su fidelísima memoria de cosas pasadas y su leal conducta para conmigo, – un joven Ojea y Cárdenas –, bueno y fiel, y Luis Diaz, un estimable y juicioso matancero, fueron los únicos compañeros de viaje. Muy especialmente se ocuparon a bordo de evitarme impresiones penosas y en la Cárcel, sin cesar los vi a mi lado. – Hoy, al fin, luego de haber demorados dos días su viaje en espera de resolución de Madrid sobre mí, – se han ido los tres. – Muy especialmente se ocuparon a bordo de evitarme impresiones penosas, – que para mí no lo hubieran sido, – y no lo fueron – al llegar a tierra. – Solicitado desde el primer instante en que el vapor que traía a médicos y carabineros atracó junto al nuestro, por un inspector de Policía, – fui llevado a la casa del Gobernador. – Creo que anduvo perplejo; pero, si bien recomendándome especialmente, me envió a la Cárcel[6]. – Tuve dentro de ella, por bondades del curioso Alcaide, cuanto bienestar y libertad eran posibles. – Estuviera aún allí; y lo daría por bien empleado, porque así pude conocer a tres infelices cubanos – enviados de Sancti Spíritus en silencio por el vapor anterior, – y aliviar en algo su mala fortuna. – Dignos, puros y fuertes. Ya no tienen frio.”[7]

De la vinculación del Diputado a las Cortes de España en 1876 y 1879 por Laredo (Santander)[8], Ladislao Setién con Martí, y su intervención para lograr su libertad se tienen algunos datos aislados, como el relato que de ello hace en la propia Carta a Viondi, ya citada, en la que precisa: “Debo mi libertad, amigo mío, a un hombre generoso. – Grandes cosas estoy obligado a hacer, puesto que grandes bondades tengo que pagar. Cuando me quedé solo, – cuando ya no alcanzaba a ver aquel generoso bote, cargado de almas virtuosas, vi cerca de mí a un anciano, de mirada tiernísima y manso aspecto, – y dije, señalándolo, a los que estaban a mi lado: – “Aquel hombre debe tener un alma evangélica”. – A ese hombre debo hoy mi libertad: Ladislao Setién se llama, y es diputado a Cortes por Laredo, un distrito de esta provincia”.[9]

“Una feliz circunstancia para el poeta cubano fue la de vivir en Santander doña Carmen Vázquez Aguirre, hija de doña Marcela Aguirre, dama astillerense que tuvo en sus brazos en la pila bautismal a Jose Julián Martí, hijo de españoles. Los buenos oficios de doña Carmen (casada con Jerónimo Pérez de Regules), cerca del gobernador civil de Santander, permitió a Martí hospedarse en su casa en la plazuela de Pombo, pues de otra manera su destino hubiera sido la prisión preventiva o una libertad vigilada en tanto se destinara residencia en la metrópoli. Y allí permaneció Martí dos o tres días, hasta su marcha a Madrid[10]. La breve estancia habría de inspirar a Martí unas bellas impresiones sobre su visión de Santander.”[11] En realidad fueron muchos más los días de estancia de Martí en Santander, pues Setien logra su liberación el 13 de octubre, y el 22 de octubre de 1879 se le entrega el permiso – pasaporte – para viajar a Madrid.

Hoy nuestro trabajo se centra en estudiar todos los documentos relacionados con esta estancia, y los lugares visitados y tan bellamente recogidos en sus impresiones del artículo de La Opinión Nacional de Caracas escrito en Nueva York, en diciembre de 1881[12], del que destacamos algunas pinceladas:

  • Hay al norte de España un pueblo de gente recia, como norteña y laboriosa, que por una parte extiende al borde de la mar un amplio muelle y elegantes casas… es Santander.
  • En Santander, que vive de las harinas que embarca a Cuba, forzada a recibirlas, y de los azucares que de Cuba le llegan…
  • En Santander, como mieses que van a ser segadas o corderillos que triscan inocentes, camino de la casa de morir, embárcanse en vía de América niñuelos sonrosados que parten con la venia de padres ignorantes, o con anhelo de escapar a las quintas venideras, o deslumbrados por las promesas criminales de los agentes, camino de aquel El Dorado
  • En Santander, son las bandadas de mujeres trabajadoras que con el agua a la rodilla cargan o descargan de los buques haces de bacalao que manejan diestramente; las hermosas aguadoras, que sin más sostén que su linda cabeza, mantienen en alto el grueso cántaro, caminito de la fuente.
  • En Santander, salió de manos del pulcro hablista y batallador católico Pereda, armado con todos sus arreos de pelear, contra los hijos del siglo, el brioso justador y celebrado hombre de letras Menendez y Pelayo

De ese artículo publicado en enero de 1882 en La Opinión Nacional de Caracas, destacan las bellas estampas de la ciudad de Santander que hace Martí, y de las que señalamos, para no hacer excesivamente extenso este trabajo, las más significativas:

  • la Alameda melancólica[13], cuyos arboles pujantes se alzan y juntan con majestuosa bóveda, cual si con ellos hubiese querido hacer naturaleza excelso templo…
  • … y el bullicioso Sardinero, lindo pueblo de baños, con sus alegres damas veraniegas que parecen sueños o magas marinas, vestidas no de trajes ligeros, sino de espumas de la mar.…

Muchos son los lugares del Santander actual que mantienen las huellas del paso de Martí por esta ciudad, con los cambios que la propia evolución urbanística ha obligado, y las mutaciones exigidas por los imperativos de los cambios sociopolíticos y económicos, pero que aun mantienen vivos los signos básicos que reseñara el Apóstol en sus Apuntes y posteriores artículos desde Nueva York.

Empecemos por el Café Suizo que hasta finales del XIX estuvo emplazado donde Martí lo conoció y frecuentó, y del que dijo: “… y de más exaltado vocerío en el café Suizo, donde discuten los provincianos españoles como en la plaza pública los griegos, ya los merecimientos del torero, ya la gracia de la actriz, ya la virtud de la dama, ya los precios del mercado, ya los riesgos y la política de la nación[14] y que hoy continúa brindando los servicios con el mismo espíritu comercial pero emplazado en el actual Paseo de Pereda, antiguo Paseo de La Ribera.

De Santander de entonces Martí relata muchos hechos y experiencias… cuando dice en su Cuadernos de Apuntes[15]Al subir a mi casa vi a un niño que me recordó al mío. Lo acaricié, me incliné a besarlo. El niño me sonreía, y la madre me dijo brutalmente: – ¡Vaya, vaya señuritu[16]! Está bunitu[17], ¿eh? ¿Esta bunitu? ¡Ea! ¡Pus vaya para arriba!  Y yo, en tanto, tenía llenos de ardientísimas lagrimas los ojos y de suave perfume el corazón”.  Fue en los soportales de los Arcos de Botín, en la entonces Plaza de la Libertad, actual Plaza de Pombo, donde vivía su madrina Dª Marcelina Aguirre y su hija Carmen, en el actual número 21 de la calle Hernán Cortes, donde Martí residió en Santander hasta salir con el salvoconducto hacia Madrid el 23 ó 24 de octubre de 1879.

Martí habla de las “animadas contiendas en las lujosas casas de la plaza de la Libertad” – actual plaza Pombo – palacetes que aún conservan su señorial prestancia, aunque sus usos actuales sean más de Asociaciones e Instituciones culturales de Santander, como el Club de Regatas, en lo que fue el palacete de D. Juan Pombo en el lado oeste de la Plaza, o los llamados Arcos de Botín, de familias acaudaladas de entonces…

De una de las calles del casco antiguo de Santander más conocidas, la calle San Francisco, que Martí describe como “la pintoresca y embaldosada calle San Francisco”, cuyas características de traza y edificatorias nos han llegado con igual belleza hasta hoy.

Muchos son los hechos que enlazan a la ciudad de Santander con Marti y con Cuba, una relacion fluida durante siglos que supero la distancia geografica de miles de kilometros distan entre si.  En Santander se seguía y vigilaban las cotidianas circunstancias de la vida y hechos de Cuba. Los vapores correo que semanalmente venían de Cuba eran sinónimo de esperanzas, de alimentos, de trabajo y de noticias… se esperaban, se conjuraban anécdotas y se pronosticaban cifras… Haré mención de solo algunos de los más significativos, cuyas huellas aún están vigentes.

Oficiales y soldados, que en centenares regresaban de Cuba, tras concluido sus servicios o enfermos o heridos en combate, trajo un servicio de asistencia de la Cruz Roja poco común, y obligaron a crear capacidades de hospitalización provisional en la ciudad para ellos, con sus repercusiones de trabajo y vinculación de sus historias, avatares y anécdotas de su paso por Cuba… enraizando aún más si cabía, los lazos afectivos de la isla con los santanderinos de todos los niveles.  Por miles en 1878 y decena de miles al final de la guerra en 1898 (cerca de 200,000 entre licenciados, mutilados o enfermos), pasaron por los centros provisionales de Santander, lo que llevo a la concesión del título, que hoy aparece en el escudo de la ciudad “SIEMPRE BENEFICA”, para su honra por Real Decreto.

Hay miles de anécdotas y relatos entre los santanderinos sobre Cuba, los cubanos y sus ciudades y pueblos… Me sorprendió un día una señora al saber que era cubano que me dijo si conocía Manicaragua, pues su familia había conocido un herido que regresó, que había sido herido en esa región de Cuba.

La ciudad de Santander ha estado marcada por grandes desgracias de carácter accidental, como lo fue la explosión del vapor Cabo Machichaco en noviembre de 1893 con cientos de muertos y heridos, y el incendio de febrero de 1941 que desbastó el casco histórico, supuso que quedasen sin vivienda aproximadamente un 10 % de los santanderinos y un buen porcentaje de ellos perdiese sus negocios y empresas. Esta catástrofe marco el planeamiento urbano de la ciudad y la vida de los santanderinos.

Los santanderinos no olvidan que una de las primeras dotaciones del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santander vino de la Habana.

Hay muchas huellas de la impronta de Martí en Santander, que irán aflorando en la medida que se avance en el Proyecto de Investigación, y más de las trazas dejadas en diferentes momentos por Cuba y lo que a permitido enraizar aún más si cabe, los lazos afectivos de la Isla con los santanderinos de todos los niveles. No quiero terminar estas notas sin reflejar una de las más emocionales anécdotas vividas, cuando una cántabra o montañesa, como le gustaba que le llamara, de más de sesenta años entonces, me dijo: “Jorge, como no voy a amar a Cuba, si mi primera muñeca vino de allá”.

Esta Conferencia fue impartida en el Centro Cultural Cubano de New York (CCCNY) y el Instituto Cervantes de NY el pasado 20 de mayo de 2020, del cual les adjunto el video:

https://www.youtube.com/live/8ZWXnAkg6HI?feature=shared 

PDF DE LA PONENCIA

[1] José Martí OC, t 14, pág. 293

[2] “SANTANDER En el Siglo de los Pronunciamientos y las Guerras Civiles” – Jose Simón Cabarga – Institución Cultural de Cantabria – 1972 – pág.  246

[3] ibidem

[4] Ibidem, pág. 383

[5] Jose Martí, OC, t 14

[6] Cárcel Santa Maria Egipciaca – (*)»Casa de Recogidas de Santa María Egipcíaca«, construida en el siglo XVIII por Rafael Tomás Menéndez de Luarca y Queipo de Llano, tercer obispo de Santander. Era una casa destinada a recoger a mujeres sin recursos, prostitutas, delincuentes, etc. El edificio tuvo ese uso hasta 1819, año en el que se convirtió en cárcel hasta inicios del siglo XX, cuando se construyó la Prisión Provincial que hasta hace pocos años estuvo en la calle Alta. Además de los restos visibles, se sospecha que pueda haber más restos enterrados.

https://escenasdesantander.blogspot.com.es

[7] Carta a Miguel F. Viondi, Santander; 13 de octubre de 1879 – JM OC, t

[8] Se posee una valiosa información facilitada por los Archivos del Congreso de los Diputados de Madrid con datos, no imágenes, de Ladislao Setien y su trabajo recogidos en los Diarios de las Cortes en ambas legislaturas.

[9] Carta a Miguel F. Viondi, Santander; 13 de octubre de 1879 – JM OC, t

[10] Este sentimental episodio está narrado por Agustín Pérez de Regules en una crónica publicada, a instancias de Jorge Mañach, por la revista “Bohemia” de la Habana, el 19 de abril de 1953.

[11] “SANTANDER. En el siglo de los pronunciamientos y las guerras civiles” – José Simón Cabarga – pág. 382

[12] Jose Martí, OC, t 14 – 293 a 296

[13] Se refiere a la actual Alameda de Oviedo.

[14] Jose Martí, OC, t 14, pág.. 294.

[15] Jose Martí, OC, t 21, pág. 114

[16] Terminaciones en u del uso del bable asturiano o acepciones montañesas de entonces…

[17] ídem