REVUELTA O SUBLEVACION

UNA INCOGNITA O UNA CRISIS PREOCUPANTE

No me gusta opinar de política, y cuando lo hago generalmente no acierto, porque nada me es más ajeno a mi racionalidad que la política, da lo mismo – aunque no sean iguales – a nivel local, que nacional o internacional. Cuando pienso que una medida o actuación es la indicada y apropiada, los políticos de turno tercian hacia otra dirección. Sus intereses tienen hilos invisibles que yo ni por asomo conozco.

Ayer nos inquietaron nuestras cotidianidades con la noticia de una sublevación de Yevgueni Prigozhin, “un delincuente de poca monta de San Petersburgo, que había cumplido condenas por robo, amasó su gran fortuna por sus negocios de catering y, sobre todo, por sus vínculos con Vladímir Putin”, según le califica Mª Sahuquillo en su artículo desde Bruselas para El País. Prigozhin, dueño y señor de la compañía de mercenarios Wagner, ha sido bastión mercenario en varias contiendas, pero en especial en esta guerra en Ucrania entre la OTAN y Rusia.

Este sábado nos ha puesto a todos en vilo, con un acto grotesco de desacato que Putin calificó de traición, y puso en alerta al mundo, por sus posibles consecuencias y complicaciones, en medio de un escenario nada ajeno a la intranquilidad.

Hace un tiempo la Duma estatal de Rusia había aprobado una legislación devolviendo al Estado el control de todos los combatientes, (movilizados, voluntarios o presidiarios) sometiéndoles a la jerarquía del Ministerio de Defensa. El ejército del dirigente checheno, Ramzán Kadírov, se sometió a la medida. Wagner, no.

Hoy, no sé con cual acuerdo, nos despierta la noticia de que el sublevado abandona el cuartel de Rostov, y todo vuelve a su “normalidad”. No me lo creo y menos aún que esto pase sin más, en las actuales circunstancias de la contraofensiva ucraniana en el frente. Espero que no se cumpla el criterio del analista Vladimir Pastujov que dijo: “La guerra civil en Rusia es una norma y puede prolongarse durante décadas de forma latente y alternándose con fases agudas”.

Que la rebelión/motín de Prigozhin no vaya a más y entre en causes de cordura, es lo mínimo que esperamos.