Recuerdo de una masacre

LA MASACRE DE SABRA Y SHATILA

¡Al pueblo palestino les resulta imposible mirar el pasado porque el pasado sigue siendo el presente!

¡El tiempo no ha lavado nada. El tiempo no ha cambiado nada! Hace 42 años las matanzas y desapariciones, siempre presentes en el contexto de la guerra permanente del Gobierno israelí nos llevan a recordar uno de los hitos más significativos de estos dantescos recuerdos: La masacre de Sabra y Shatila. Fue el 6 de junio de 1982, realizada con el objetivo de neutralizar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). La invasión del Líbano que costó la vida a más de 12.000 civiles hubo 30.000 heridos y dejó sin techo a 200.000 personas.

Todos la recordamos, fue la Masacre de Sabrá y Shatila. Grandes de las letras, de la música y del arte dejaron plasmadas en sus obras el recuerdo de esta masacre, con un reclamo de que NO se volviera a producir/permitir tamaña desgracia.

Intento mirar en la documentación que me acompaña con cierta distancia los recuerdos de aquel monstruoso acto, que la invasión de hoy de Gaza pone en primer plano de la prensa internacional, con igual conmoción, pero de seguro, con igual olvido por sangriento que sea la traza dejada por las bombas y las penurias impuestas por el bloqueo de una zona catalogada la “cárcel a cielo abierto mas grande del mundo: la Franja de Gaza”.

Un testigo de aquellos días dice a un periodista francés: “Todos los días y todas las noches revive las imágenes de los cadáveres, de personas mutiladas, de su hijo y de su marido que nunca volvió a ver y de los que no sabe nada[1]. Este relato y muchos más muestran las atrocidades, el dolor, el desgarro, de quienes vieron como violaban a sus hijas, mataban a sus hijos y esposos, que lanzaban en fosas recién abiertas para enterrar los cadáveres…

No hay nada nuevo en estos testimonios de entonces (1982) con los que la prensa alternativa o los medios no condicionados nos transmiten.  Ariel Sharon ayer, Netanyahu hoy, los resultados son los mismos: matanzas de inocentes, las responsabilidades también.

El mundo tiene derecho a saber quienes son los responsables de estas matanzas indiscriminadas, por mucho que busquen argumentos y excusas, es un crimen de lesa humanidad.

 

Referencias:

[1] Pierre Péan, en la Revista Le Monde Diplomatique, Nº 83, septiembre de 2002.