Prenda de gratitud…

    Recuerdos del Abuelo José

Hoy me dan la vida, solo al recordarles

como parte de una despedida, triste y profunda

de los grandes recuerdos de amor de mi niñez,

Nunca olvidados, que siempre me han acompañado.

 

En una calle del pueblo aun no asfaltada,

sentí en su voz el regaño de una burla no intencionada,

y con dulzura y firmeza, me hizo pedir perdón,

por aquella acción incorrecta, que jamás he vuelto a hacer.

 

Son las más nobles de sus enseñanzas inducidas

las que aún hoy me guían, me siguen mandando:

No dejar tendida una mano, sin auxiliarla,

con lo que esté en las mías.

 

Buscar hacer el bien, sin importar a quien,

llenar mis días de amor, entrega y satisfacción,

dar a los demás desde mí,

con nobleza, dignidad y amor.

 

Penas y glorias pasan, los días no se guardan

más que en el corazon y, Dios da cuenta de ellos,

siempre que hayan sido dados al bien,

de mis semejantes con amor.

 

Muchas fueron sus nobles enseñanzas directas,

de firmes convicciones y nobles expresiones,

pero más aun las que, con sus acciones,

en mi corazon de niño, se arraigaron.