Otra de libros (I Parte)…

MIS IMPRESIONES SOBRE EL LIBRO

ADIOS A CASI TODO

de Salvador Pániker

LITERATURA RANDOM HOUSE (2017) – ISBN: 978-84-397-3269-3

SINOPSIS

Adiós a casi todo es, por el momento, la última entrega de los diarios de Salvador Pániker y prosigue la serie iniciada por Cuaderno amarillo, Variaciones 95, Diario de otoño y Diario del anciano averiado.

El quinto de los dietarios de Salvador Pániker abarca los años que van del 2004 al 2010 y, como en volúmenes anteriores, en él da cuenta de su vida más íntima, de la realidad del momento social y de su pensamiento filosófico. Con su sabiduría elegante, estos textos no esquivan esa devastación llamada vejez, con sus preguntas y, si cabe, algunas respuestas.

En las páginas de los diarios de Paniker, el lector encontrará una paideia [1] cada vez más elaborada, una propuesta «musical» para afrontar la parte final de la vida y para hacer más llevadera la convivencia con el sufrimiento, otra de las preocupaciones más acuciantes del Pániker maduro.

“Pániker habla desde la consistencia de una madurez expresiva y emocional apta para recrear con verdad y belleza (incluso con verdad y crudeza) la experiencia de la decrepitud cuando todavía no es abismal ni paralizante, sino una compañera estable […] incapaz de detener la fiesta de un hombre fundamentalmente feliz, equilibrado y hedonista, escéptico y creyente, vital y sosegado.”

Jordi Gracia, El País

MIS IMPRESIONES – (PARTE I)

En mis manos un nuevo libro de Salvador Pániker [2]: Adiós a casi todo, en su día inducido a las lecturas de sus libros por mi amigo el Dr. Polavieja, pero ya hoy convertidas en una siempre estimulante y atractivas lecturas con mucha sapiencia implícita y sabiduría mística. Hace poco hice MIS IMPRESIONES de Variaciones 95, por si mismo un hito de referencia en estos cuadernos/dietarios que Pániker nos entrega con cierta periodicidad. Y sobre mi mesa buscan espacio dos de sus obras: “Ensayos retroprogresivos”, “Diario del anciano averiado” y “Filosofía y mística”. Ya desde el 1º de abril 2017, nos ha “dejado este mundo con un montón de dudas sobre si hay otro. Posiblemente ése era su aspecto más interesante e inquietante: la perpetua duda sobre todo. Incluso sobre las certezas acumuladas a lo largo de la vida. Hablar con él era un paseo por la incertidumbre y, a la vez, por una más que notable alegría de vivir. De haber vivido. Hizo casi todo lo que quiso. Incluso quejarse de lo que no hacía”, relataba Francesc Arroyo en la necrología de El PAIS del 2 de abril de 2017.

Recorrer mis subrayados de las mas de trescientas paginas de este Adiós a casi todo, me hace de nuevo revivir y puntualizar muchas de las frases y sentencias filosóficas de Pániker, un hombre que defendió – ya hay que hablar en pasado – el “derecho de cada cual a inventar su propio dios y a diseñar su propia gnosis” y que siempre considera como genuinos “textos sagrados” de nuestra tradición, desde hace siglos, a los grandes autores; Platón y Aristóteles, Dante y Shakespeare, pero también Victoria, Bach, Haendel, Beethoven. Y Giotto, Fra Angélico, Velázquez. Y Arquímedes, Euclides, Pascal, Newton, Darwin, Einstein, Heisenberg. Y Paul Celan. Y Bela Bartok. Todos ellos son autores sagrados, decía, y a veces, también canónicos.

Del Quijote, que también incluía, decía que como Unamuno veía a Don Quijote como una especie de Cristo, y al quijotismo como la genuina religión española. Y sentenciaba, que sea como fuere, El Quijote es, un libro triste. Un libro hondo, cruel y a veces tosco.

Las constantes referencias a temas bíblicos, religiosos, filosóficos, y estrechamente vinculados con su realidad cotidiana, hacen que cada párrafo, te lleve a encontrar similitud con tus actuales circunstancias, con tus verdades, tus equilibrios y desequilibrios. Ahí esta el magnetismo de este libro de Adiós a casi todo, para mí.  Así cuando afirma: “Yo escribo para tenerme en pie, para neutralizar la intolerable transitoriedad de cuanto ocurre. Escribo como un animal herido que husmea el territorio con intención exorcista”, y yo me veo reflejado.  O sus constantes referencias a libros o textos como al que escribió J.F. Kennedy en 1955 un libro que comenzaba: “This is a book about that most admirable of human virtues: courage”[3] Resumo, que en esencia es, como puntualiza el autor: “Ir por la vida sin miedo” Me alegra una afirmación, con la que coincido plenamente y en la que me veo reflejado hoy: “Tengo ya edad para ser un poco libre”.

Declara en muchas de las paginas su relación con JX, su pareja, que califica de “buena comunicación, comodidad, complicidad”, y en mis notas al margen me preguntaba: ¿Qué mas se puede pedir?, siempre, pero más a estas edades.

En sus notas del 25.2.2005 hace una mención necrológica del fallecimiento en Londres de Guillermo Cabrera Infante, su contemporáneo y a quien confesaba simpatía, que describe “como un hombre con mucho sentido del humor que pronunciaba sus frases mas mordaces sin que se alterase un solo musculo de su rostro impávido de actor cómico de cine mudo”.

En otras de sus anotaciones en el dietario, hace una larga reflexión sobre la Frialdad, la Soledad, y dice: “No siempre la soledad se arregla con compañía”, afirmación, que comparto totalmente.

Remarca detalles del libro Perros de Paja de John Gray, y rememora a Edgar Allan Poe que coincide con Gray en: “Todo lo que vemos no es mas que un sueño dentro de un sueño”. Gray sostenía que “la verdad no la conoceremos nunca, y que lo que podemos conocer son los “autoengaños” en que incurrimos bajo forma de filosofía, religión, ciencia o moral”.

Relata algunas anécdotas con su amiga GG, que relaciona su antigua desfachatez, con un cierto punto de perversidad, de su condición de enfant gâté, en el sentido de que el niño mimado es, a su manera, calculador y manipulador. Un cierto halito de “vividor”, en la buena y en la mala acepción de la palabra. Ejemplos miles te tropiezas en los “hijos de papá”.

Hace mención en sus notas del 17 de abril, a las palabras de Hans Küng[4], pidiéndole al Conclave que debe elegir el sucesor de Juan Pablo II, que elija un Papa: 1) que esté en sintonía con el Evangelio;  2) que restaure la colegialidad del obispo de Roma; 3) que rechace el patriarcalismo de la Iglesia (lo cual supone derecho de los sacerdotes a casarse, derecho de las mujeres a ser sacerdotisas, evitar emitir veredictos moralizadores sobre contracepción y sexualidad); 4) que sea un mediador ecuménico, y 5) que garantice la libertad de apertura[5]. La elección fue como nuevo Papa al cardenal Ratzinger (Benedicto XVI), que representaba la línea mas conservadora y continuista del Vaticano. Un teólogo de indiscutible competencia intelectual, pero un hombre tímido, introvertido y fatigado, según le califica Pániker.

El autor remarca las palabras de Frank Wilczek[6], Premio Nobel de Física, quien explica que “una cosa es la realidad y otra nuestra percepción de la realidad”.  Para el físico, “el tiempo no tiene principio ni final”. Y en los momentos de “depre”, el autor escribe: “Porque mi grado de motivación es cero y ya solo trato de pasar el rato, un mínimo de bienestar físico, resolver el rompecabezas de cada momento”, perfectamente asumible por muchos que ya sobrepasamos la media rueda, no digamos cuando asomamos rostro a la penúltima década de la centuria, cuando la vida comienza a ponerse insoportable, declarémoslo o no. Para lograr la paz interior, el autor parafrasea a Thomas Merton y dice: “nunca se logrará una paz interior a menos que se esté desapegado del deseo de paz interior”.

Pániker fue un defensor de la eutanasia, y Presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, por eso en sus libros aborda con cierta frecuencia este tema, en este de Adiós a casi todo, dice: […] “en los países desarrollados hay ya más viejos que niños” y enfatiza: […] “que a poco que se mantenga la calidad de vida de los ancianos, habrá que ir rompiendo los tabúes sobre el envejecimiento; habrá que ir al retraso selectivo de la edad de jubilación, a ser posible hacia la jubilación voluntaria (solo uno mismo sabe cuando se le comienza a agotar la energía), y hacia el mantenimiento de la actividad creativa hasta el fin de los días”.   Piensa en Dostoievski, que era epiléptico, que fue condenado a muerte, indultado en el último momento, y que toda su vida se enfrento con el sufrimiento humano, buscándole un sentido.

Yo a veces pienso en “mi soledad y en mi cartuja”, que Pániker me remarca en el texto cuando habla de “la soledad rigurosa de mi castillo” refiriéndose a su casa de Pals, y a su concepto de “religión viva” que le hace que improvise “plegarias escépticas”.

O sea que trata de vivir al día y ejemplariza al señalar que el gran Aristóteles, en sus últimos años de vida, decía: “Cuanto mas solo y aislado me encuentro, tanto mas gusto les tomo a los mitos”[7]

La era del hibridismo”, fue un articulo de Pániker en El País el 28 de diciembre de 2005, que había leído en su día, pero que he vuelto a buscar y leer para recordar los detalles. Hibridismo, es hablar de identidades múltiples, pluralismo, mestizaje cultural o collage. La vida actual lo demuestra. Según Pániker, “se puede ser a un tiempo anarquista, petimetre y budista. Homosexual y cristiano. Ateo y místico. Socialista y nacionalista. Melómano y nazi. Caben todas las combinaciones imaginables. También las inimaginables”.  Es una era de poca solidez, según mi modesto entender, y de difícil encaje algunas realidades con los conceptos de nuestra educación y principios humanos, filosóficos, religiosos, éticos y morales… Las consecuencias las tenemos ahí: nadie se fía de nadie, las palabras están devaluadas, y “se publican miles de inútiles libros”, afirma el autor.

En otra parte el autor hace mención, de nuevo, a Thomas Merton[8], en este caso a fragmentos del último libro escrito por el monje, escritor y místico “Diario de Asia”: “La fe, escribe Merton, no es supresión de dudas. Las dudas se superan atravesándolas”. Merton murió lejos de su celda monástica, la mañana del 10 de diciembre de 1968, en Bangkok, precisa el autor, tras haber dado una conferencia titulada “Marxismo y perspectivas monásticas”.

Pániker a lo largo del libro hace muchas referencias a la física cuántica, y a fenómenos físicos de superposición cuántica y precisa: “Cabe abolir el tiempo. Para un meditador zen, no hay tiempo. Para alguien plenamente absorbido en un trabajo que le guste, no hay tiempo. Según se mire, el tiempo es el índice de algún tipo de desajuste. Desajuste primordial: la no coincidencia de uno consigo mismo.” Y pone de ejemplo la respuesta que encontró Larry Dossey[9] (Tiempo, espacio y medicina) una respuesta en un grafiti de un lavabo de un club de Dallas: “El tiempo es la forma como la naturaleza evita que todo suceda a la vez”.

Muchas son las incursiones de Pániker en el libro en el mundo del taoísmo y de las actividades del cerebro y nuestra mente. Afirma que, en realidad, no hacemos lo que queremos, sino que queremos lo que hacemos. Y enfatiza que “No somos conscientes de la mayoría de nuestras actividades cerebrales. […] Nosotros creemos que primero deliberamos y luego actuamos, pero la realidad es que la inmensa mayoría de nuestras acciones se inician de manera inconsciente en el cerebro”.

Nota aparte dedica el autor para precisar la paradoja, casi la contradicción, dice, de las lecciones de cualquier gurú solvente. “Pues todo genuino gurú, en el fondo, trata de despertar la espontaneidad del discípulo, y la espontaneidad no puede enseñarse. La espontaneidad brota, como un milagro, por si misma. La espontaneidad es respuesta suprarracional”.

Por su contenido e importancia transcribo literalmente la Nota de Pániker de la pagina 119 del libro sobre ateísmo:

Nota. Ciertamente, el ateísmo (al menos el ateísmo practico) es ya mas frecuente que el teísmo. He contado alguna vez el chascarrillo del gitano que está muy enfermo y al cual el cura le dice: “Hijo mío, ¿quieres reconciliarte con la Santa Madre Iglesia?”. El gitano contesta: “Si, padre, si quiero”. El cura continúa: “¿Crees que Jesucristo, al final de los tiempos, vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos?”. Y el gitano responde: “Si, padre, yo si creo; pero ya verá usted, como no viene”. He aquí la postura de muchos de los que se llaman, a si mismos, creyentes. En todo caso, el teísmo tradicional ha dejado de ser útil, y cuando una idea religiosa deja de ser útil, se desvanece. Cada época está obligada a replantear su teología. Ejemplos recientes. Hans Jonás piensa que después de Auschwitz no se puede creer en un Dios omnipotente. Paul Tillich critica la idea antropomórfica de un Dios personal que interviene en los acontecimientos naturales. Teilhard de Chardin entiende la evolución como una fuerza divina. Whitehead afirma que “Dios sufre al participar en la vida del mundo”. Martin Buber reconoce que el término “Dios” se ha degradado, pero reivindica la espontaneidad del encuentro Yo-Tú. Karen Armstrong se adhiere a una especie de agnosticismo místico en el marco de una teología apofática donde la palabra “Dios” es solo el símbolo de una realidad estrictamente inefable. Es España José Antonio Marina ha publicado Dictamen sobre Dios, donde identifica lo divino con el hecho absoluto de existir.

Al comentar un libro de su hija Ana, “un libro, según dice, que tiene que ver con la vida de la propia Ana, su mundo, su seguridad/inseguridad, la relación con sus hermanos, sus padres, su entorno, Ibiza, la universidad, la pintura, la muerte de Mónica… Según la visión de Ana, ellos, mis hijos, tuvieron que espabilarse por su cuenta, perdidos en el paramo del bienestar económico, la falta de principios religiosos y la epidemia de la droga” y termina afirmando: “Y reconozco hoy que uno de los problemas de la educación permisiva es que no educa para tolerar la frustración”. Me recodaron esta líneas del Libro, a algunos casos casi idénticos de amigos, que pasaron por situaciones prácticamente iguales con sus hijos, fruto de las mismas causas y con tristeza acuso constantemente iguales conducta de educación excesivamente complaciente y con abundancias, que seguramente tendrán iguales resultados, cuando no peores.

Vuelve al tema de la espiritualidad rememorando a Wilber[10] cuando afirmaba: “lo único que existe es el Espíritu” – que también puede llamarse Absoluto, Dios, Vacuidad, Brahman.  Buscar el Espíritu, dice el autor, “no tiene mucho sentido toda vez que estamos ya en él. Sin embargo, yo me empeño, a veces a referirme al supuesto Espíritu como a un Tú. A mí me educaron en esta tradición, y me han quedado ciertos hábitos” Mas adelante dice: Digamos que yo sé rezar, pero que apenas sé meditar. Enfatiza, mas adelante su concepto sobre “que el Estado ha de ser laico, que la religión es un asunto íntimo, que si no hay secularización no hay pluralismo, que conviene distinguir entre sentimiento religioso y religión institucional, que las religiones institucionales carecen de humor, que una sociedad laica puede mantener la cohesión social sin restringir la libertad de conciencia, que la vertebración moral de la sociedad ya no corre a cargo de ninguna iglesia – ni de ningún partido – y que cuando se ponen las palabras con mayúsculas comienzan los crímenes”[11].

Vuelve sobre la espiritualidad, sobre rezar/meditar, incluso el acto chamánico, cuando dice: “La plegaria mas real consiste en entregarse, en cada momento, a lo que uno está haciendo”. Habla de lo que Pániker considera un acto retroprogresivo: MEDITAR. “Tal como yo lo entiendo, dice, meditar, mas que entrar en uno mismo, es superar la autoconciencia, expandiéndola. Lo que significa que meditar es, a la vez, un retorno a la animalidad y un ascenso al “más allá del ego”.

Hace referencia a Allan Watts[12] que decía “que la gente que va con prisa pierde la capacidad de sentir”.  Pues meditar es sacudirse de toda prisa, precisa el autor. Meditar es la atención plena al presente, sin juzgar. Meditar no es poner la mente en blanco sino liberarse del apego, es decir, del miedo. Meditar es quizás la única actividad humana carente de propósito: quien medita no va a ninguna parte. Es la vida sin finalidad del sabio zen. También el Maestro Eckhart[13]  enseñaba que “el hombre sabio no basa sus acciones en motivo alguno”. “Meditar es vaciarse de lo conocido”, escribe Krishnamurti[14]. Y añade: “lo conocido es el pasado”. Puntualiza Pániker: pasear/bailar también puede ser meditar.

Un dato da Pániker al comienzo de su dietario del año 2007, y es el número de habitantes del mundo el día 6 de enero de 2007 a las 21.07 horas GMT, era de 6.568.124.266. A las 22.03 de 6.568.132.477, según el International Programs Center, U.S. Census Bureau[15].

En medio de un sinnúmero de referencias a sus achaques y manifestaciones físicas de los mismos, dice: “Yo que tanto he escrito contra la esperanza – por aquello de vivir “aquí y ahora” – me encuentro ahora con que, si pierdo la esperanza de mejorar mi salud, el mundo se desmorona.  Mas adelante precisa que “en la medida que en mi diario tiene mas que ver con la realidad que con la ficción, su sintaxis se hace inevitablemente errática. Truman Capote solía decir que “la diferencia entre realidad y ficción es que la ficción debe ser coherente”.

Comentando sobre su propia muerte para la revista El Ciervo, les dice: “[…] yo pienso poco en la muerte, en mi muerte, que pensar en la muerte tiene pocas ventajas evolutivas”; que ya decía La Rochefoucauld[16] que “el sol y la muerte, no se pueden mirar fijamente” y que Spinoza proclamaba que en nada ha de pensar menos el hombre libre que en la muerte.  La muerte tiene el componente biológico y el espiritual. Biológicamente la muerte es la cosa mas natural del mundo, espiritualmente la muerte es un contrasentido, porque el espíritu, por definición, es inmortal.

Referencias:

[1] Paideia («educación» o «formación») era, para los antiguos griegos, el proceso de crianza de los niños, entendida como la transmisión de valores (saber ser) y saberes técnicos (saber hacer) inherentes a la sociedad.

[2] Salvador Pániker Alemany (Barcelona, 1 de marzo de 1927-ibidem, 1 de abril de 2017) fue un ingeniero, filósofo y escritor español

[3] En las notas del 21 de febrero de 2005, referidas al libro Perfiles de Coraje (Profiles in Courage) es un libro escrito por John F. Kennedy. Fue publicado por Harper & Brothersen en 1955. Ya le compré para releerlo.

[4] Hans Küng (es un sacerdote suizo católico, teólogo y prolífico autor) cuyo libro “Siete Papas” merodea por mi mesa deseando que le termine de leer, pero atentan el tamaño de letra y el interlineado, no aptos para ojos cansados.

[5] Si la buena fe de Küng, se hubiera oído entonces, otro gallo cantaría en la Iglesia Católica de hoy.

[6] Frank Wilczek (15 de mayo de 1951) es un físico estadounidense de origen polaco e italiano. Junto con David Gross y David Politzer recibió el Premio Nobel de Física 2004 por el descubrimiento de la libertad asintótica en la teoría de la interacción fuerte.

[7] Fragmenta de Valentín Rose

[8] Thomas Merton (31 de enero de 1915 – 10 de diciembre de 1968) fue un escritor católico y místico. Fue monje trapense de la Abadía de Getsemaní, Kentucky, fue poeta, activista social, y estudiante de religiones comparadas. En 1949 fue ordenado sacerdote y se le dio el nombre de Padre Louis.

[9] Larry Dossey (nacido en 1940, Groesbeck, Texas) es un médico y autor que expone la importancia de la curación de la oración , la espiritualidad y otros factores no físicos.

[10] Kenneth Earl Wilber Jr. o Ken Wilber (nacido el 31 de enero de 1949 en Oklahoma City) es un escritor estadounidense cuyos intereses versan principalmente sobre filosofía, psicología, religiones comparadas, historia, ecología y misticismo.

[11] Ideas expresadas en un programa de “La nit de8TV” llamado Ágora de Ramon Rovira sobre religión y política.

[12] Alan Wilson Watts (Chislehurst Kent, 6 de enero de 1915 – Mt. Tamalpais California, 16 de noviembre de 1973) fue un filósofo británico, así como editor, sacerdote anglicano, locutor, decano, escritor, conferenciante y experto en religión. Se le conoce sobre todo por su labor como intérprete y popularizador de las filosofías asiáticas para la audiencia occidental.

[13] Eckhart de Hochheim (Turingia, c.1260 – c. 1328), más conocido como Maestro Eckhart (en alemán: Meister Eckhart) fue un dominico alemán, conocido por su obra como teólogo y filósofo y por sus escritos que dieron forma a una especie de misticismo especulativo, que más tarde sería conocido como mística renana.

[14] Jiddu Krishnamurti (Andhra Pradesh, India, 12 de mayo de 1895–Ojai, California, Estados Unidos, 17 de febrero de 1986), fue un conocido escritor y orador en materia filosófica y espiritual. Sus principales temas incluían la revolución psicológica, el propósito de la meditación, las relaciones humanas, la naturaleza de la mente y cómo llevar a cabo un cambio positivo en la sociedad global.

[15] https://www.census.gov/programs-surveys/international-programs.html

[16] Francisco VI, duque de La Rochefoucauld (París, 15 de septiembre de 1613-ibídem, 17 de marzo de 1680) fue un escritor, aristócrata y militar francés, conocido, sobre todo, por sus Máximas.