La vida del jubilado…

ESCRITO por UN JUBILADO

Cuando hemos superado las difíciles etapas emocionales de nuestra vida laboral activa, a la que hemos consagrado esta preciosa etapa, empieza una nueva, más en soledad, más en la reflexión sobre distintos aspectos de nuestra vida.

Reflexiones obligadas, porque en realidad la llegada del final de un periodo no es más que dejar de controlar el escenario donde has desarrollado tus actividades durante los últimos años. Otros derroteros permitirán desarrollar y ajustar tus estilos, tus modos y, el trabajo lo encauzarás por los senderos que ellos tracen, con mayores o menores éxitos, pero siempre en el interés de dejar huellas de tus inquietudes y saber hacer.

Hay que seguir y saber jugar ese papel, dejando que los que te han sucedido cumplan con sus propios objetivos y metas. Evitando que tu presencia sea un factor negativo, sino todo lo contrario, por diferente que puedan ser los enfoques y actuaciones. Sólo actuar en interés del bien, siempre que te lo soliciten expresamente. Eso es lo que he pretendido hacer con mi ausencia/presencia en el campo científico donde fundé un Grupo de I+D+i[1] asentado en un campo novedoso en la enseñanza superior española.

En lo personal, la adaptación al cambio me fue crucial para el desarrollo personal y profesional. Hay que lograr disponer de estrategias para gestionar la transición de manera positiva y superar las posibles resistencias que encontremos.

Si algo ha marcado esta etapa de jubilación, es la necesidad de seguir aprendiendo y creciendo. En muchos campos tus actitudes/aptitudes humanas y profesionales, gestadas en años de esfuerzos y sacrificios, pueden seguir creciendo y enriqueciéndose en otras direcciones.

Es importante mantener una mentalidad abierta hacia nuevas perspectivas y enfoques. Es esta actitud la que me ha sido fundamental para mantener un crecimiento personal y profesional, en lo cultural y lo espiritual, después de la jubilación.

Me complacen las actividades emprendidas y eventos de carácter cultural e históricos organizados, las nuevas habilidades en el mundo de la IA generativa adquiridas y las nuevas pasiones descubiertas en el mundo de divulgación científica o la escritura a través de los medios digitales con los que colaboro, las redes y/o mi web[2]. Una adaptación al cambio crucial que a mis años no creía desarrollaría. Mantener viva y activa la mente y, una disposición positiva y abierta a la asimilación de nuevas tecnologías, ha sido la base esencial para lograrlo.

Sin dudas las actitudes y aptitudes humanas y profesionales, desarrolladas a lo largo de los años de esfuerzos y sacrificios, siguen siendo relevantes y valiosas hoy en las nuevas direcciones emprendidas.

No hay porque amedrentarse, ni deprimirse, ni dejarse de hacer sentir, con las capacidades que aún nos quedan. Hay que ver la jubilación como una oportunidad para un crecimiento continuo en diversas áreas de la vida.

El cambio constante, incluso después de la jubilación, debe ser un motor para el crecimiento personal. Nuevos desafíos personales, nuevos retos. Al menos, ese es mi paradigma, mi constante consigna. Recordando un pensamiento árabe anónimo del siglo VI, que leí en un mosaico de Toledo, que decía: “Cuando quieras tu surco recto trazar, ata tu arado a una estrella[3]. Es y ha sido máxima en mi vida.

La jubilación no marca el final, sino el comienzo de una nueva etapa llena de posibilidades para aprender, crecer y contribuir de maneras diferentes.

Jorge A. Capote Abreu

Santander, marzo de 2024

Referencias:

[1] https://www.gidai.unican.es/

[2] https://www.jorgeacapote.com/

[3] Es también el título de un película: Ata tu arado a una estrella de Argentina filmada en colores dirigida por Carmen Guarini sobre su propio guion que se estrenó el 2 de agosto de 2018. La película se refiere a la vida del cineasta Fernando Birri y contiene, además de diversos testimonios, filmaciones realizados por Birri para una película que dejó inconclusa.