La avaricia… (I)

MIS IMPRESIONES SOBRE EL LIBRO

AVARICIA

LOS DOCUMENTOS QUE REVELAN LAS FORTUNAS, LOS ESCÁNDALOS Y SECRETOS DEL VATICANO DE FRANCISCO

de EMILIANO FITTIPALDI

EDITORIAL AKAL, S.A. (2015) – ISBN: 978-84-96797-94-9

SINOPSIS

Los documentos que revelan las fortunas, los escándalos y secretos del Vaticano. Que en el Vaticano anida el vicio de la avaricia es algo que se ha denunciado con bastante frecuencia, desde Dante hasta las páginas de los periódicos de nuestros días, pero casi siempre se trata de rumores, de conversaciones de pasillo, de palabras interceptadas y a menudo desmentidas. Emiliano Fittipaldi, que lleva años ocupándose de estos temas para L’Espresso, ha recopilado, a partir de fuentes confidenciales, una gran cantidad de documentos internos vaticanos que le han permitido cartografiar el primer mapa del imperio financiero de la Iglesia: de los lujos (casi) inocentes que se conceden los cardenales a los fraudes millonarios, de las fabulosas inversiones en todo el mundo al gigantesco negocio de los hospitales, de las tramas del IOR a la realidad del tesoro del papa. Una investigación basada en documentos inéditos y fuentes internas de la curia, que fotografía un momento crucial de la historia vaticana, en la que un papa de nombre Francisco está poniendo a prueba la fuerza y resistencia del pecado capital que ha crecido como un parásito en el mismo seno de su Iglesia.

MIS IMPRESIONES

Desde hace ya algunos años (2013) en una carpeta de mi ordenador: ESTUPOR, VERGUENZA, APOSTASIA, he ido almacenando artículos e investigaciones de temas vergonzosos sobre la máxima jerarquía de la Iglesia. Desde un estupendo articulo del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa: “El hombre que estorbaba[1], en el que el escritor detalla lo que definió como la PIEDRA DE TOQUE: Benedicto XVI trató de responder a descomunales desafíos con valentía y decisión, aunque sin éxito. La cultura y la inteligencia no bastan para enfrentar el maquiavelismo de los intereses creados. Así, pasando por el articulo de Jesus Bastante sobre “La reforma del ático de lujo de Rouco cuesta a la Iglesia más de medio millón de euros[2] o el de Daniel Verdú “Un año de cárcel para el único condenado por el ático del cardenal Bertone[3] y muchos más, que denunciaban las tristes noticias, que manchaban la credibilidad de las mas altas instancias de la Iglesia de Roma.

Hasta que llego a mis manos este libro de Emiliano Fittipaldi: AVARICIA, un auténtico torrente de revelaciones.

Créanme que no deseaba, desde lo mas profundo de mis convicciones filosófico-religiosas, conocer los negocios más oscuros de la curia vaticana. Aunque en el decursar de la historia, cosas semejantes e incluso peores de la Iglesia de Roma, se han conocido… pero que un cristiano practicante, criado y formado desde niño en el seno de una familia católica, le cuesta admitir, por lo distante que sean esas conductas, tan lejanas del ejemplo y enseñanzas de Jesús.

En seis Capítulos en su libro AVARICIA, Fittipaldi – al decir de Julieta Grosso,[4] “cartografía el complejo entramado de negocios que conforman el imperio financiero de la Iglesia y resisten el embate reformista del papa Francisco, un catálogo de distorsiones que, van desde el suntuoso nivel de vida de los cardenales hasta el lucro encubierto, detrás de la política de beatificaciones y los fraudes millonarios”.

Ya en el Prólogo, el autor nos desvela como la Fondazione del Bambin Gesú, encargada de recoger las ofrendas para los niños enfermos, han pagado las obras que se han llevado a cabo en la nueva casa del cardenal Tarcisio Bertone. Sólo en Roma, el Vaticano posee casas por valor de cuatro mil millones de euros.  Y bien, precisa: dentro no hay refugiados como quería el papa, sino un montón de enchufados y VIPS que pagan alquileres ridículos.

Antes de seguir avanzando debo confesar que, para tratar de entender en parte lo que se me desvelaba en cada página del libro, tuve que armarme de una “chuleta”, en la que apuntaba cuantas siglas, acronímicos y, nombres no comunes en mi vida diaria, aparecían en medio de aquella telaraña.

El IOR (Instituto para las obras de Religión)[5] nunca ha entregado a Banca d’Italia el listado de quienes han evadido su botín, a pesar de haberlo prometido. Para hacer un santo, o al menos un beato, es necesario pagar cientos de miles de euros. Y el hombre que el propio papa ha elegido para enderezar las finanzas vaticanas, el cardenal George Pell[6], ha gastado para él mismo y sus amigos medio millón de euros en seis meses.

Doménico Calcagno[7], que preside la A.P.S.A. (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica)[8] se ha preparado un retiro dorado en unos terrenos de la Santa Sede en mitad del campo, abriendo para ello una sociedad a nombre de unos parientes lejanos.

Con el “Francisco debe saber” antepuesto, Fittipaldi, relata desde el Prólogo los principales hitos de los “desmanes”, que el lector encontrara detallados en los siguientes capítulos.

Es en el Capítulo I “El tesoro del Papa”, que encabeza con una entradilla del evangelio según Mateo 6, 19-21 “No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan. Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla, ni orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”. Así aconsejaba Jesús a sus discípulos desde la cima del monte. Y pese a todo, sigue remarcando el autor, en dos mil años la Santa Iglesia Romana a menudo ha interpretado la parábola a su modo: ignorándola completamente. Y termina Fittipaldi, diciendo: Si el dinero es el estiércol del diablo, en el Vaticano parece valer el dicho “pecunia non olet”; durante siglos lingotes y monedas de oro, billetes de cualquier divisa, propiedades inmobiliarias y títulos bancarios han sido acumulados por sacerdotes, obispos y cardenales en grandes cantidades y, hoy el patrimonio adquirido proporciones bíblicas.

La Iglesia Católica con 1,200 millones de fieles por el mundo, y 2,966 obispados, sedes metropolitanas, prefecturas, vicariatos y abadías, con casi cinco millones de personas – incluidos monjas y religiosos, diáconos y sacerdotes – dedicadas a guiar el rebaño de Jesús – es la iglesia cristiana más numerosa. Cada “circunscripción” es propietaria de iglesias e inmuebles, gestiona cuentas bancarias y sociedades financieras y, es completamente autónoma respecto al Vaticano, que no ejerce control alguno excepto en casos extremos, como el cracks financiero o gastos sospechosos que lleguen a conocimiento de la Santa Sede. Si el Opus Dei, Legionarios de Cristo y Caballeros de Colon, están entre las mas acaudaladas, precisa el autor, se cuentan por millares, cada una con sus cuentas y sus dineros, no tienen nada que ver con la del Vaticano. Y termina diciendo, gran parte de las fortunas poseídas por los diversos entes, en definitiva, es secreta y reservada, permitiendo la privacidad mas absoluta y esconden a la opinión publica parte importante de las propiedades eclesiásticas.

Una montaña de miles de millones entre cuentas, inversiones financieras, metales preciosos y propiedades inmobiliarias que hoy – después de las guerras de poder estalladas en tiempo de Benedicto XVI – siguen provocando tras los muros choques furibundos entre facciones contrapuestas.

La Pontificia Comisión referente de estudio y dirección sobre los entes económicos y administrativos de la Santa Sede (COSEA)[9], es otra de las innumerables organizaciones o entes del Vaticano, creada por Bergoglio para arrojar luz sobre las finanzas sagradas, permite conocer que “las diversas instituciones vaticanas gestionan bienes propios y de terceros por un valor declarado de 9,000-10,000 millones de euros, de los que 8,000-9,000 millones son en títulos y 1,000 millones en bienes inmuebles”.

“Sobre la base de las informaciones puestas a disposición de la COSEA, hay 26 instituciones relacionadas con la Santa Sede que poseen bienes inmobiliarios por un valor contable total de mil millones de euros, a fecha de 31.12.2012. Una valoración de mercado indicativa demuestra una estimación del valor total de los bienes cuatro veces el valor contable o 4,000 millones”[10].

En el informe están indicadas también, dice el autor, las instituciones papales “con propiedades mas importantes, en valor de mercado”: APSA, la administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, con un patrimonio de 2.700 millones, la Propaganda Fide con 450 millones de euros; la Casa Sollievo de la Sofferenza, tiene una cartera de activos que incluía treinta y siete edificios valorados en 190 millones y el Fondo de Pensiones de los empleados, que posee inmuebles por valor de 160 millones de euros.

En Paris, según el autor, APSA posee, de hecho algunos de los inmuebles mas prestigiosos de la ciudad, controlados a través de una sociedad francesa, Sopridex, S.A., con balance de 46,8 millones de euros. En Ginebra, a través de Diversa, S.A., y otras, tienen una facturación anual de 18 millones de euros[11]. En Inglaterra Profima, S.A., fundada en Lausana en 1926, controla la British Grolux Investment Ltd., una sociedad inglesa fundada en 1933 para “diversificar” las inversiones eclesiásticas durante la Gran Depresión. El holding londinense es propietario en el centro de la ciudad de casas y edificios, incluidas tiendas de lujo en New Bond Street y los locales de la joyería Bulgari. Según The Guardian, la sede del Banco Altium Capital, en la esquina de Saint James´s Square y Pall Mall, fue adquirida por 15 millones de libras esterlinas. La gestión de inmuebles londinenses supone para el Vaticano otros 38,8 millones de ganancias.

Después de la APSA, otro gran propietario – dice el autor – es Propaganda Fide, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que dirige el cardenal Fernando Filoni, poseía en 2012, títulos y cuentas bancarias por unos 170 millones de euros, y pisos[12] en la capital por un valor de 90 millones, aunque estimaciones periodísticas llegaban a conjeturar para Propaganda Fide de unos 9,000 millones. En los actos de compra venta de los bienes inmuebles de Propaganda, el Estado italiano no ha sacado un euro, de los impuestos que debería haber sacado por las transacciones: “La parte adquirente [Propaganda Fide] en los bienes fiscales declara que el presente acto está íntegramente exento de IVA, del impuesto de registro, de los impuestos hipotecarios y catastrales, de cualquier otro impuesto directo o indirecto y de tributaciones ordinarias y extraordinarias conforme a los Pactos Lateranenses de 1929”.

En mis subrayados, en el acápite: “Una montaña de dinero”, el autor precisa: Aparte del inmenso patrimonio inmobiliario, el Vaticano posee acciones, efectivo, obligaciones, cuentas suyas y a terceros y activos financieros, que valen entre ocho y nueve mil millones de euros en total, de los cuales el 85% están invertidos en fondos foráneos, el 3% en obligaciones y un 1% en oro y materias primas”.[13]

Me pierdo entre tantas siglas, nombres y cifras… que superan con creces mi capacidad de entendimiento y comprensión de esta complejísima telaraña.

El cardenal venezolano Rosalio Jose Castillo Lara, expresidente de la APSA desde 1989, muy cercano a Juan Pablo II, se vio en la necesidad de hacer una serie de operaciones excepcionales, necesarias para cubrir los desastres financieros causados por Paul Marcinkus[14] y por el escandalo de la bancarrota del Banco Ambrosiano, que secó gran parte de la liquidez de la Santa Sede, invertida en el instituto meneghino, del que poseía la mayor parte de las acciones. El año 1991 la Santa Sede cerraba un annus horribilis con un agujero de 100.748 millones de liras, en 1993 la medicina de Castillo Lara – dice el autor – llevó a un primer activo de 2,400 millones de liras. Una obra maestra posible gracias a golpes de efecto e inversiones como la Fundación Centesimus AnnusPro-Pontífice, creada con el objetivo declarado de promover a través de obras y convenios los valores cristianos expuestos por el pontífice en las encíclicas, una especie de lobby en el que prelados y monseñores se encuentran con empresarios romanos y financieros católicos, que pagando una inscripción de 50 millones de liras por cabeza, se inscribían en el “Centesimus Annus”. 70 socios fundadores y una recaudación que superó enseguida los 3.500 millones de liras.

APSA, “actualmente un hibrido que desarrolla varias funciones. […] con una serie de ineficiencias, riesgos (de reputación, financieros, perdida de ingresos y operativos) que podría llevar fácilmente a prácticas ilícitas y fraudulentas” … Los costes de la curia vaticana, solo en el año de gracia 2013, han provocado en las cuentas del organismo un agujero de 77 millones de euros.

Muchas son las Fundaciones que buscan dinero en el Vaticano. El “Centesimus Annus – Pro-Pontífice”, es solo una de las fundaciones que despuntan en el informe de KPMG de 2014, están los “penitenciarios de San Paolo” que gestionan actividades por valor de 9,9 millones de euros, “la Opera Romana Pellegrinaggi”, que tiene ingresos de 33 millones de euros. Abundantes son los activos del “Pontificio Instituto Notre Dame de Jerusalén[15], que ingresa unos 7,8 millones de euros al año. La fundación vaticana “Joseph Ratzinger-Benedicto XVI” fundada en 2010, posee hoy un patrimonio de 4,6 millones de euros. Solamente en 2013 el beneficio neto ha sido de 1,3 millones, que se derivan en parte de la gestión de derechos de autor de los libros de Benedicto XVI, de legados píos y patrocinios. También Wojtyla tiene una fundación, la “Fundacja Jana Pawla II”, creada en 1981, que llegó a tener entre cuentas y bienes un patrimonio de 10,7 millones de euros. La “Fundación Civitas Lateranensis” fue otra de las que nacidas con la intención de hacer obras de beneficencia o de apoyar actividades de estudio y formación, conservan su dinero en cajas fuertes y gastan poco o nada, respecto a sus misiones. En 2011 tenia un patrimonio en cuentas y títulos de unos 2,7 millones.

El dinero en el Vaticano se encuentra en todas partes, sentencia el autor en un acápite del libro, en la página 38, que denomina: Cero caridad.

Señala como ejemplos que la Capella Musicale Pontificia (un coro polifónico encargado del acompañamiento musical de las liturgias presididas por el Papa), en tiempos de Ratzinger gastaba hasta 1,6 millones de euros al año. La sociedad que imprime L’Osservatore Romano, quema casi 5 millones al año. Radio Vaticano pierde unos 26, mientras “la vigilancia, la seguridad y la protección del Papa” gasto sólo en 2011, 5,8 millones de euros. La Guardia Suiza, 5,8 millones al año; mientras la Biblioteca Apostólica, consigue unos beneficios netos todos los años de unos 4,3 millones de euros.

Una de las partidas mas interesantes, dice el autor, es la relativa al Óbolo de San Pedro, que es una recaudación como “ayuda económica que los fieles ofrecen al Santo Padre”, cada año el 29 de junio, institucionalizada en el siglo VIII por Pio IX, y que en el 2013 recaudó en todo el planeta 78 millones. Caridad para los enfermos, dinero dado a los humildes y mendigos, dinero para la evangelización: a estas causas se destinan los frutos de la colecta. También Juan Pablo II, dijo que sirve sobre todo para “responder a las peticiones de ayuda que llegan de poblaciones, individuos y familias que se encuentran en condiciones precarias.  Los documentos de la COSEA, sin embargo, revelan que solo una parte de las ofrendas enviadas al Papa se gasta realmente. Un dato chocante, dice el autor. El abundante Óbolo está gestionado directamente por la primera sección de la Secretaria de Estado, que desde lustros invierte el dinero del fondo como mejor cree. En la práctica, el dinero del Óbolo, cuando no se conserva bajo el colchón o se invierte en mercados financieros, es utilizado para las necesidades económicas de los dicasterios[16] y de los cardenales romanos y no en obras de caridad.

El Capitulo II, el autor lo dedica al “IOR, mentiras y cuentas secretas” y lo encabeza con un mensaje evangélico de Eclesiástico[17] 31, 1-2: “Los desvelos del rico acaban con su salud; preocuparse por la comida quita el sueño, es peor que una enfermedad; no deja dormir”. Darle la vuelta como a un calcetín a la banca vaticana, última etapa de la caza del tesoro en la Santa Sede, ha sido uno de los primeros objetivos de Francisco.  Desde la bancarrota del Banco Ambrosiano, con todos sus corolarios dramáticos (muerte de Sindona, de Roberto Calvi, el blanqueo de ENIMONT, los escándalos financieros de Marcinkus y de Donato De Bonis), han hecho de IOR un símbolo de toda vileza, de operaciones sospechosas, de historias oscuras, de polémicas, precisa el autor. Francisco anuncio, recién llegado en julio de 2013, que no sabía todavía si reformar el Instituto o echarle el cierre.

Del ultimo informe publicado de 2015, se desprende que “la banca tiene un patrimonio neto de 695 millones, gestiona para sus clientes casi 6,000 millones de euros, entre depósitos y gestiones patrimoniales”. El beneficio neto de la banca fue de 69,3 millones, de los que 55 han acabado como dividendos en las cajas de la Santa Sede. En otro documento interno sobre los datos del primer trimestre de 2015 y nunca publicado antes, precisa el autor, se descubren otros detalles sobre los emisores de los títulos de la cartera IOR: el 19% de la inversiones totales están en títulos del Estado italiano; el 10% en los de España, el 3% en los franceses y el 2% en los estadounidenses.

Continuara…

Referencias:

[1] El País, 24 febrero de 2013

[2] El Diario.es 15 de febrero de 2015

[3] El País, 14 de octubre de 2017

[4] Rio NegroJulieta Grosso28 ene 2016 – www.rionegro.com.ar

[5] El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido popularmente como el Banco Vaticano, es una institución de la Iglesia católica situada en la Ciudad del Vaticano. Fue fundado por el papa Pío XII en 1942 con el propósito de conservar y administrar los bienes confiados al Instituto por personas físicas o jurídicas que tengan por objetivo actividades religiosas o caritativas. Entre otras funciones, permite a la Santa Sede administrar sus recursos y sirve para financiar a las iglesias con mayores necesidades económicas situadas en los países más pobres.

[6] El cardenal Pell, ha acabado en una investigación del Gobierno australiano sobre pedofilia.

[7] Doménico Calcagno (Parodi Ligure, 3 de febrero de 1943) es un cardenal y arzobispo católico italiano, del 26 de junio 2018 Presidente Emérito de la “Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica”.

[8] La Administración del patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) es el organismo de la Santa Sede que se ocupa de la gestión de su patrimonio económico.

[9] 18 de julio de 2013, fue constituida la C.O.S.E.A. (Pontificia Comisión Referente de Estudio y Guía para los Asuntos Económicos y Administrativos), con el encargo de estudiar, analizar y recoger información, en cooperación con el Consejo de cardenales, para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede

[10]  Documento de la Comisión referente, escrito en ingles y en italiano y destinado a George Pell, fefe de la nueva Secretaria de Economía creada por voluntad de Francisco.

[11] El autor da una profusa relación de datos que avalan la información brindada…Ver pags 15-41 de este capítulo.

[12] Es posible que sus 500 pisos distribuidos en sesenta edificios de las zonas mas elegantes y lujosas de Roma valgan por lo menos mil millones. La congregación, nacida para difundir la palabra de Jesus por los rincones mas lejanos y pobres del mundo, y que tiene la tarea de coordinar las misiones evangélicas en los cinco continentes, posee inmuebles y pisos impresionantes en la Piazza di Spagna, en las cercanas via della Vite y via Sistina. Es propietaria de media via Margutta y de áticos maravillosos en via del Babuino.

[13] Según se lee en el documento que planea la creación del Vatican Asset Management (VAM)

[14] Paul Casimir Marcinkus (Cicero, Illinois, 15 de enero de 1922 – Sun City, Arizona, 20 de febrero de 2006) fue un arzobispo estadounidense conocido por su polémica dirección del Instituto para las Obras de Religión, el IOR, conocido popularmente como el Banco vaticano.

[15] Es un albergue de lujo, según el autor, con restaurante y ático ajardinado, que en 2015 reservar una habitación “económica” era 260 €/noche y la maravillosa “cardinal suite” 520€/noche…

[16] Dicasterio es la denominación que se utiliza para referirse a los departamentos u organismos especializados de la Curia Romana.

[17] El Libro de la Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac, es uno de los deuterocanónicos sapienciales del Antiguo Testamento. Común y familiarmente llamado Libro de Sirácides, o bien, del Sirácida.