Guanabacoa canta a la Virgen

GUANABACOA CANTA A LA VIRGEN

Con voz vibrante, Guanabacoa/canta a la Virgen ante su altar:

Es la Asunción, canta su loa, /es nuestra fiesta, la Tutelar«.

En Guanabacoa[1], desde hace más de cuatrocientos años, cada agosto se realizan festejos religiosos que se extienden a toda la población: ferias, conciertos. juegos, bailes… En 1578 ya existía la primera capilla, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, con cura propio. La Virgen madre, en el misterio de su asunción dichosa, tutela a Guanabacoa desde su fundación en 1591, como pueblo de aborígenes libres. Pero ya en 1516 se le había dedicado una capilla que años más tarde, en 1607 fue proclamada parroquia independiente por el Obispo Fray Juan de las Cabezas Altamirano.

En 1689 Guanabacoa era la quinta población más importante a las afueras de La Habana, con 400 familias, en gran parte inmigrantes canarios, quienes a mediados del siglo XVIII levantarían la iglesia de la Candelaria, luego convento de Santo Domingo, de padres dominicos. Los franciscanos, por su parte, levantarían el convento San Antonio por las mismas fechas. Además, hay que mencionar la ermita del Señor Jesús Nazareno del Potosí, la iglesia más antigua de Cuba que permanece en pie. En 1743 fue nombrada Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa.

En el siglo XVIII lo sería de ascenso y, lo fue hasta que esta terminología fue abolida. En 1858 se estableció esta clasificación de las parroquias: «de ingreso», «de ascenso» y «de término», y dependía de la ubicación, capacidad económica y poblacional del territorio de la parroquia. De ingreso eran las iglesias menores, donde precisamente ingresaban los nuevos ordenados, que podían ser promovidos a una parroquia de ascenso. Las de término, luego de unos años de ordenado si se accedía a una, solían ser vitalicias, de ahí el nombre de «término». Esta clasificación ya no está vigente, pero permanece escrita en manuscritos, sellos, libros e inventarios.

Fue el Papa Pío XII quien, el 1 de noviembre de 1950, publicara la Constitución Apostólica –Munificentissimus Deus– que declara como dogma de fe la Asunción de la Virgen María. Y Guanabacoa también asumía que María anticipaba nuestro futuro gozo de la vida bienaventurada. La bella imagen policromada de la virgen, con sus brazos levantados al cielo, se venera en esta parroquia desde 1789, cuando fue adquirida por el presbítero José Lorenzo de Jesús Rivero, su primer camarero. A partir de ese año sus fiestas tomaron mayor popularidad y esplendor.

Desde entonces, se presenta al pueblo en un trono de nube dorada, rodeada de ángeles y flores, con su majestuoso manto donde todos podemos cobijarnos, como reza la oración popular: «Oh, Madre y Señora nuestra, que en tu asunción a los cielos llevaste bajo tu manto una multitud de almas: Ruega por nosotros y por nuestros difuntos«[2]. Cada año la parroquia dedica quince días a la preparación espiritual de la gran fiesta del 15 de agosto. Ese día el pueblo espera la procesión para verla pasar, sonriente y dichosa. La Banda de Música Municipal guía solemnemente los cantos, llueven pétalos de flores desde puertas, ventanas y balcones, para honrar a María a lo largo de todo el recorrido planificado. Catequistas y fieles reparten volantes con oraciones y notas evangelizadoras a todos los presentes. Todos aceptan, todos agradecen. Se siembra una semilla, el terreno también hay que prepararlo con nuestra oración, dedicación y ejemplo cristiano.

Cuando las procesiones religiosas por las calles fueron prohibidas por el gobierno, muchas tradiciones se perdieron: camareras, mayordomos, las jóvenes que se elegían para acompañar y rodear el trono con sus cintas y trajes blancos. Pero la fe del pueblo no se perdió: los fieles se agolpaban en el templo y rodeaban las puertas y espacios cercanos de la calle para pedir su intercesión maternal. Con verdadero ingenio y devoción, se paseaba el carruaje en andas por las naves del templo y en cada puerta el triple saludo desde el Trono. correspondido con un intenso y extenso aplauso. Así durante 39 años.

El 15 de agosto de 2018, se celebró con remozado brillo la festividad de la Asunción de la Virgen en Guanabacoa y un reportaje de Ramón Rabre nos permitió recordar algunos detalles ya muy lejanos para nuestros años de tan significativa celebración.

La imagen de Nuestra Señora.

La imagen que presidió el retablo, montado en 1750, procedente de algún taller español que no se ha identificado, no es la actual, sino que es una talla en madera, que tal vez llegó con el mismo retablo. Esta imagen tampoco sería la fundadora (se cree que sea un lienzo que se conserva en manos particulares y que se ha fechado como del siglo XVI). La talla estuvo durante años en el retablo, pero por su peso y dificultad de ser bajada y procesionada se decidió sustituirla por una de vestir y aquí entra una simpática anécdota: Decididos a no usar más la imagen tallada, y como no había otra, se llevaba una imagen de Santa Catalina de Siena del convento de las dominicas, se vestía como la asunción y se hacía la procesión.[3]  La imagen tallada, retirada del retablo, estuvo durante años al exterior, perdiendo solidez y policromía, luego pasó al bautisterio cuando este se convirtió en casi un trastero y luego restaurada, pasó a la sacristía.

En la década de 1930, comienza la tradición del quincenario, con el izamiento de la bandera entre repiques y cohetes. El día 14 la imagen salía en procesión desde la casa de la camarera (había sido llevada días antes en secreto, para ser vestida) hasta la iglesia parroquial. El día 15 era la procesión general, desde la iglesia y de varias horas de duración. Tenía esta procesión la particularidad de ser costaleros como en algunos pasos procesionales tradicionales de España y América. Eran los estibadores del puerto, que previamente ensayaban. Las andas eran un sepulcro, del que salía una nube llena de ángeles, a la que se acopló la nube de la base de la Virgen, hecha expresamente para esto. El día 22, la Octava, actual festividad de María Reina, volvía a celebrarse con solemnidad y se hacía la procesión de vuelta a la casa de la Camarera, para luego llevarla a la iglesia de nuevo de forma discreta.

Así hasta 1959. La casa de la Camarera (aún se le conoce así) se convirtió, con los muebles y artículos de la familia Lima, en el museo de historia local. Hoy desde el año 2001, volvió a salir la procesión del 15 de agosto, la imagen hermosa de “La Tutelar de Guanabacoa”, siempre cargada en andas por sus fieles devotos y por el pueblo que aclama y venera a María como Madre.

Referencias

[1] Nace el poblado de Guanabacoa, en 1554, como una reducción indígena, al ser abolidas las encomiendas y la esclavitud de los indios los cuales fueron dotados con tierras comunales. Guanabacoa será la primera población como municipio dependiente que tendrá la Habana. Guanabacoa en el idioma taino significa “tierra de ríos y lomas”.

[2] Tomado de Vida Cristiana del 13 de agosto de 2023

[3] Imágenes y textos tomados de Internet.