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VULGARIDAD Y DESPERDICIO INTELECTUAL EN LAS REDES

Es tanta basura y desperdicio intelectual el que se encuentra en las redes, que cuando encuentras algo de “aguas claras y tranquilas”, ajenas a turbulencias forzadas o inventadas, no puedes pasar indiferente. Es una realidad, que nos encontramos a diario.

Vulgaridad, frivolidad y pasotismo es la mezcla más común en la redes, y si es sobre algún tema delicado, peor. Desconocimiento, y necedades mezcladas, es la mezcla de combinación explosiva, más común.

Es cierto que las redes sociales se han convertido en un espacio donde coexisten una gran variedad de contenidos, desde información valiosa y constructiva hasta vulgaridades y necedades. En este contexto, es importante analizar cómo estos elementos afectan nuestra experiencia en línea y cómo podemos manejarlos.

La vulgaridad en las redes sociales es un fenómeno omnipresente. Desde comentarios ofensivos hasta contenido gráfico inapropiado, la falta de moderación y regulación en algunas plataformas permite que la vulgaridad se propague fácilmente. Esto puede crear un entorno tóxico y desagradable para los usuarios.

La frivolidad, entendida como la falta de seriedad o importancia en los contenidos compartidos, es otra cara de las redes sociales. La constante exposición a contenido superficial puede contribuir al pasotismo, donde la audiencia se vuelve indiferente o apática hacia temas relevantes y serios.

El desperdicio intelectual se refiere a la proliferación de contenido de baja calidad que no aporta valor significativo. Esto puede incluir noticias falsas, teorías de conspiración y opiniones infundadas que se comparten sin una verificación adecuada. Este fenómeno puede dificultar la búsqueda de información fidedigna y útil.

Cuando se abordan temas delicados en las redes sociales, la vulgaridad y la frivolidad a menudo se intensifican. Las discusiones pueden volverse polarizadas y llenas de desinformación. La falta de respeto y empatía en estos debates puede contribuir a un ambiente hostil en línea.

Frente a esa cruda y cruel realidad, no queda otra que una alerta permanente que nos ayude a filtrar el contenido. Aunque ello implique algunos incordios prácticos. Aprender a filtrar y seleccionar cuidadosamente las fuentes de información, nos puede ayudar a reducir la exposición a la vulgaridad y el contenido frívolo.

No sin riesgo de acusaciones soeces y, en el ánimo de contribuir a la creación y promoción de contenido positivo y constructivo para contrarrestar en parte, la saturación de vulgaridades en las redes sociales.

El Estado debe ayudar a que se incluya en la formación académica primaria y secundaria la Educación Digital. Fomentar la educación digital para desarrollar habilidades críticas en la evaluación de la información puede ayudar a combatir el desperdicio intelectual. Y a que se creen y desarrollen comunidades digitales responsables que fomenten el respeto y la empatía favoreciendo a crear espacios más saludables en las redes sociales. Enseñar a nuestros jóvenes a establecer límites de tiempo en las redes sociales evitando con ello la sobreexposición a contenido perjudicial.

Combatir pertinazmente la vulgaridad, frivolidad y pasotismo en las redes sociales constituyen retos y desafíos reales, pero con enfoques conscientes y cambios en nuestro comportamiento en línea, podemos contribuir a hacer de estas plataformas un espacio más positivo y constructivo.

Dr. Jorge A. Capote Abreu

Santander, 15 de enero de 2024