Emponzoñamiento del alma

EMPONZOÑAMIENTO DEL ALMA

Cuando hablamos de emponzoñamiento, que en términos médicos es el envenenamiento general consecutivo a la mordedura de un reptil, a la picadura de un escorpión, de una avispa, etc., todos no imaginamos cuáles son sus consecuencias y dolencias asociadas, porque estamos ante una acción física, pero cuando el emponzoñamiento es de tipo espiritual – emponzoñamiento del alma – es más complejo y de mayor trascendencia y mala cura. Reclama algo más que medicamentos psicotrópicos, y de atención psicoterapéutica, demanda de la ayuda “celestial” o espiritual de la FE, en cuya ausencia o tergiversada interpretación de ella puede radicar una gran parte del emponzoñamiento del alma del sujeto.

En unos comentarios sobre tan escabroso y sensible tema en internet el “internauta” dice:

El enojo es un emponzoñamiento del alma con altas posibilidades de mutar a resentimiento generando en la mente una venganza (puede ser así mismo) que por lo regular no se lleva a cabo, lo que arroja un sufrimiento, SUFRIMIENTO, sufrimiento… espíritu y cuerpo enferman ….

Hasta Hitler, en su tristemente célebre del “Mein Kampf” (Mi lucha) habla del emponzoñamiento del alma, cuando dice: […] “Paralelamente al proceso de educación del cuerpo, debe iniciarse la lucha contra el emponzoñamiento del alma.” En otra referencia encontrada en el Libro “Los hijos perdidos” de Manuel Fernández y González[1], nos dice: “El hombre de la civilización, del tumulto, no se reduce sin peligro a la soledad; el corazón triste y emponzoñado aumenta su emponzoñamiento y su tristeza entre el majestuoso e imponente silencio de las solitarias montañas”.

Un blogger (Sergio) desde su web: http://andygalv.blogspot.com dice en Los Tres gigantes del ama 2: “Desde lo más profundo de nuestra biología, nace la ira, ese gigante que gusta aliarse con otros de nuestros gigantes de nuestro yo. Cuando lo hace con el amor, nos produce los celos. Cuando lo hace con el deber que creemos correcto, según nuestro ego, nos da la intolerancia. Si lo hace con el miedo, nos da el pánico y los peores resultados, incluso la muerte…. El estado de ira produce un emponzoñamiento de nuestra alma que no nos permite vivir tranquilos y mucho menos disfrutar de salud mental. La persona que odia se destruye a si misma porque no puede destruir a los demás, El odio es la ira en conserva, algo que no se pudo descargar a golpes, y que se lleva alimentando constantemente la venganza”.

Hay que cuidar los puntos “neuróticos” de nuestras emocionalidades, para evitar su desarrollo hacia conductas o comportamientos desajustados, empleando para ello nuestras armas de: INTELIGENCIA, VIDA AFECTIVA Y LA VOLUNTAD.  Este es un tema muy estudiado y difundido, recuerdo el Best Seller del Dr. Wayne Dryer, recientemente fallecido “Tus zonas erróneas”, del que he escogido, estas frases de su libro para terminar este artículo:

  • Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo.
  • No son las personas o cosas lo que te hace infeliz, sino tus pensamientos sobre ellos.
  • No tiene sentido preocuparse por cosas sobre las que no tienes control porque no hay nada que puedas hacer y por qué preocuparse sobre cosas que no puedes controlar. La preocupación te mantiene inmovilizado.
  • Si tu estancia en la tierra es tan corta, debería ser por lo menos agradable. En pocas palabras, se trata de tu vida; haz con ella lo que tú quieres.
  • La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: «Lo que tú piensas de mi es más importante que la opinión que tengo de mí mismo».
  • Cómo te trata la gente es su karma; cómo reaccionas es el tuyo.
  • Cuando dejas de tomar decisiones, entras en el vasto mundo de las excusas.
  • Cuando tengas la opción entre ser correcto y ser amable, elige ser amable.
  • No hay nada malo con la ira siempre que se utilice de forma constructiva.
  • La abundancia no es algo que adquirimos. Es algo con lo que sintonizamos.
  • Cuando perseguía el dinero, nunca tenía suficiente. Cuando tuve un propósito en la vida y me centraba en dar de mi mismo y de todo lo que llegaba a mi vida, entonces era próspero.
  • Tú eres quien determina lo que vales sin necesidad de dar explicaciones a nadie.
  • No somos seres humanos en búsqueda de una experiencia espiritual. Somos seres espirituales inmersos en una experiencia humana.

Dr. Jorge A. Capote Abreu

Referencias:

[1] Manini Hermanos Editores – Madrid 1866