EL PROBLEMA, ¿SOY YO?

¿SOY YO EL PROBLEMA?[1]

No hace falta tener problemas con todo el mundo, pero debemos tener cuidado que los estemos atrayendo con alguna manifestación de nuestra conducta o creándolos.

No esperemos que nuestro entorno cambie, más bien buscar cómo cambiamos nosotros frente a las circunstancias que nos han tocado vivir.

Es importante convivir, compartir, coligar con el entorno, aceptarlo, para superar o evitar las crisis. En muchos casos los conflictos “me encuentran”, por decirlo de una forma sencilla, como si se tratara de una cierta “atracción fatal” hacia ellos. Sin pensar que a lo mejor es que nuestra forma de actuar, inconscientemente nos lleva a resultados indeseados.

La autocrítica, el autoanálisis de nuestro proceder o comportamiento nos debe facilitar entender el porqué de todos los conflictos que nos rodean. Cuando nada nos parece bien, es momento de comenzar a mirar hacia dentro y pensar qué responsabilidad recae sobre nosotros en todos los conflictos.

Si no logramos mantener una amistad, una pareja o una buena convivencia con las personas de nuestro entorno, puede que seamos nosotros los responsables. Es necesario cambiar el sentido del actuar, del analizar y quizás sea necesario mirar hacia otro lado. No debemos olvidar que generalmente “las mismas acciones conllevan a los mismos resultados”.

A diferencia de los animales “los hombres solemos tropezar dos veces con la misma piedra…”. La forma de conducta, relaciones y vínculos con los demás, califica nuestra personalidad y capacidad de relacionarnos.

Cuando nuestra conducta presenta problemas continuos, se hace imprescindible, parar, reflexionar e identificar las causas, para modificarle y mejorarle.

Cuidado con los clichés porque pueden llevarnos a perdidas de la realidad y atentar contra la solución. En muchas ocasiones he oído decir: Es que “se han puesto en contra mía”. Cuidado no sea el efecto espejos, del perro que entró en una casa de espejos, y ladraba a la imagen del animal que veía reflejada. El primer paso para dejar de culpar al mundo, o al universo por nuestros problemas es haciéndonos cargo de ellos, aceptándolos.

¿Por qué no hacer una introspección objetiva para encontrar dónde has fallado? Sin grandes profundidades, sino simplemente se trata de comprender qué palabras, actos o emociones te llevan a tener problemas con los demás.

Hay que pensar siempre en cómo se siente el otro cuando tu reaccionas de esa manera.

Piensa que TODOS tenemos contratiempos y dificultades, no solo forman parte de ti y tus circunstancias, sino por lo general de todos los que conviven y comparten las tuyas. Al final, descubriremos que todo depende de nuestra forma de ver las circunstancias que nos rodean.

Referencias:

[1] https://lamenteesmaravillosa.com/tengo-problemas-con-todos-el-problema-soy-yo/