El enemigo conoce… (III y final)

MIS IMPRESIONES SOBRE EL LIBRO

“EL ENEMIGO CONOCE EL SISTEMA”

de Marta Peirano[1]

Penguin Random House. (2019) – ISBN: 978-17636-39-5

y FINAL…

Varias páginas dedica la autora a los diferentes criterios, en contra y a favor, del “software libre” y del “software de códigos abiertos”. Defensores y detractores, beneficiarios y detractores de empresas codiciosas y monopolistas, un complejo problema fuera de nuestro alcance de entendimiento. Acusaciones y criterios diversos, que dieron resultados de “licencias cruzadas” entre Apple y Microsoft.

En el apartado “Del movimiento anticapitalista a la web 2.0” la autora recorre una serie de hechos y sucesos que parten de “Occupy Wall Street”[1] en 2011que partió de lo que “no fue nada más que una buena idea, que los creadores de Twitter nunca imaginaron que su creación, su plataforma sería utilizada para organizar manifestaciones en todo el mundo mediante hashtags, un invento del diseñador de Google Chris Messina en 2007”. En Occidente todos los conflictos se etiquetaron con un hashtag: #PrimaveraArabe. El pueblo árabe echó a sus dictadores, con la red social como principal protagonista. Es el nuevo recurso empleado por los intereses globales que mueven los hilos invisibles de esta era digital para favorecer a crear “revoluciones” que favorezcan sus intereses, con la retrasmisión de miles de móviles, una masa de ojos y oídos abiertos que graban y comparten sin descanso. Que los servidores estuvieran en Estados Unidos servía a los manifestantes para sentirse “a salvo”. Pronto los “algoritmos de recomendación de las plataformas le gustaba la “revolución”, pero no porque fuera liberadora sino porque era violenta. La ira, el odio y la venganza son emociones que producen engagement, la levadura que hace crecer la viralidad”. El final lo conocemos, cuando terminaron de celebrar la victoria, los hermanos musulmanes, liberales, naseristas y salafistas que habían cantado, protestado y resistido juntos se volvieron unos contra otros, con los sangrientos resultados que conocemos.

Las mismas plataformas digitales que apoyaron el desmantelamiento del antiguo régimen autoritario, son las principales aliadas del nuevo, lo que demuestra, hasta qué punto influyen y manejan los hilos las técnicas de las campañas de desinformación. Campañas maliciosas utilizando a miles de activistas. En esas manifestaciones de máximo peligro, Facebook salía a bolsa y necesitaba demostrar a sus inversores que tenía la gallina de los huevos de oro. “Ese era el trabajo de Sheryl Sandberg, dice la autora, que venía de crear el Departamento de Venta y Operaciones Online de Google, donde germinaron las semillas del capitalismo de plataformas: AdWords y AdSense”.

El Capítulo 6 “El modelo de negocio”, la autora lo comienza con una entradilla significativa de Robert Kirkpatrick de UN Global Pulse: “El big data es el nuevo plutonio. En su estado natural tiene fugas, contamina y hace daño. Contenido y aprovechado de manera segura puede iluminar una ciudad”. Jeff Hammerbacher[2] y su equipo diseñó los algoritmos para atesorar todos los aspectos cuantificables de la interacción del usuario con la plataforma. Les interesaban especialmente sus círculos sociales; que hacía, por ejemplo, que unos chicos fueran populares y otros no. Registraban sus actividades, relaciones, aspiraciones y miedos.

En tres años “Facebook ha convertido esta visión en publicidad de precisión, la base de su negocio – explica Ashlee Vance[3] en el siguiente párrafo – Ofrece a las compañías acceso a un público cautivo que se presta voluntariamente a ser monitorizado como ratas de laboratorio”.

Cuando Mark Zuckerberg lanzó thefacebook.com desde Harvard el 4 de febrero de 2004, sabía cómo monetizar el proyecto, dice la autora. Contrató a Sean Parker cofundador de Napster y recibió una inyección de dinero de Peter Thiel (cofundador de PayPal y PALANTIR) antes de que fundara Palantir, la gran máquina de espionaje del Gobierno estadounidense. Thiel fue el mentor de Zuckerberg y miembro destacado del consejo de dirección de Facebook. “La era de la privacidad se ha acabado”, y aunque Zuckerberg estuvo acusado de plagio por robar la idea a otros de una red social para alumnos de Harvard para su Facebook, que se resolvió en 2007 con un acuerdo de veinte millones de dólares y 1.253 millones de acciones ordinarias de Facebook para los demandantes, Cameron y Tyler Winklevoss y Divya Narendra[4].

Las “cookies” el trocito de código que se pega a tu navegador cuando pasas por un sitio web y que le dice al servidor de esa web quién eres, del que estamos presos, digo yo. Teóricamente los cookies solo podían ser leído por las páginas que la habían puesto, pero en 1996 la empresa DoubleClick inventó las “cookies de terceros” que registraban información cada vez que el usuario visitaba cualquiera de esas páginas, la nueva cookie se le conoce como tracker y registraba las páginas visitadas y su contexto: que artículos leías, que anuncios mirabas, que productos comprabas. Hoy DoubleClick es de Google. Después llegaron AdWords y AdSense. Cada anuncio y cada buscador de Google es registrado por las cookies de Google, que ahora pueden seguir al usuario por millones de sitios y saber quién es, que lee, donde pincha, cuanto se queda y donde va después.

Los anuncios son la tapadera, una excusa. El negocio no es venderles productos a los usuarios, sino vender los usuarios como productos a una industria hambrienta de atención.

“Un pequeño paso para Zuckerberg, un gran paso para la manipulación de masas. Tu propia ventana al mundo, puntualiza la autora, pintada y decorada por un algoritmo misterioso en una plataforma digital. Todo esto pasa completamente desapercibido porque hay un cambio que levanta en armas a toda la plataforma: las actualizaciones de los amigos incluyen cada foto que suben, cada grupo al que se unen, cada persona a la que “amigan”, cada cambio en el estatus marital (its complicated?)”. Facebook cuenta con nueve millones de usuarios[5] (el botón like no llega hasta 2009).

La conclusión principal es, que somos especialmente susceptibles al contenido emocional desplegado en las redes sociales, que ofrecen una visión de “lo que está pasando, diseñada para nosotros de manera única por un algoritmo optimizado para estimular interacción”. Una mutación de la propaganda psicológica de la Guerra Fría en la era de la supercomputación. Aplicaciones maliciosas, intervenciones sutiles y campañas de manipulación de masas.

El Capítulo 7 “Manipulación” la autora lo comienza con una entradilla con un pensamiento de Malcom X que dice: “Si no tienes cuidado, los periódicos te harán odiar a la gente que está siendo oprimida y adorar a la gente que ejerce la opresión”. El 20 de enero de 2017 Donald Trump se convirtió en el 45º presidente de los Estados Unidos de America, dice la autora. Ya en la ceremonia de inauguración, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, declaró que había sido “la más atendida de la historia de las inauguraciones Y PUNTO” … citando números inverosímiles y negando el enorme material fotográfico, videos y datos procedentes de prensa, instituciones y hasta el propio transporte público que mostraban una realidad muy distinta, dice la autora.

Donald Trump les dice a los veteranos de guerra: “Solo recordad que lo que están viendo y lo que estáis leyendo no es lo que está ocurriendo”. “Quien controla el pasado, controla el futuro – dice otro eslogan de El Partido de 1984 de Orwell – Quien controla el presente controla el pasado”.

Cuando después de la guerra, se supo que Irak no tenía instalaciones ni capacidad para construir esas famosas armas y, que la Administración Bush había mentido para justificar una guerra ilegal, esta fue su respuesta:

  • El hombre, Sadam Husein, habría ganado mucho dinero como resultado de la subida del crudo. Y aunque es verdad que no había, ya sabes, mmm…, encontramos una bomba sucia,[6] por ejemplo; tenia la capacidad de construir armas químicas, biológicas y nucleares. Así que había… bueno, todo es muy hipotético. Pero sí, puedo decir que estamos mucho más seguros sin Sadam. Y yo diría que la gente de Irak tiene una mejor oportunidad de vivir en un Estado… un Estado pacifico[7].

Hay otra cosa que dijo, precisa la autora, y que también hemos olvidado: “Dios me dijo: “George, ve y lucha contra esos terroristas en Afganistán”. Y lo hice. Y luego me dijo: “George, ve y acaba con la tiranía en Irak. Y lo hice”.

Jose Mª Aznar escogió el programa Mi casa es la tuya, presentado por Bertín Osborne, para revindicar su papel en las Azores. Dijo que “volvería a las Azores una y mil veces si el interés nacional de España está en juego”.

En el marco del apartado de “La máquina de propaganda infinita”, la autora encierra una serie de conceptos y análisis que nos hacen despertar de un cierto grado de hipnosis, porque lo que en la primera mitad del siglo XX, la sensación de inmediatez que produce la radio, es cuando hoy se habla de Twitter, es de hacerte sentir testigo de los hechos en tiempo real. “La duración media de un plano televisivo, afirma párrafos más adelante, es de 3,4 segundo, para que el ojo no descanse, para que tenga siempre algo nuevo que ver.” Y continúa analizando, “El feed de noticias de Facebook, de Twitter o de YouTube ofrece contenidos inconexos, una catarata de información impredecible, un circo donde los animales conviven con la bomba atómica, los políticos con los gatitos, las recetas de cocina con los memes racistas, la actualidad con la memoria, la fantasía y la mentira. Y esa catarata es infinita. No se acaba jamás”. Y subraya: “El problema de esa fragmentación acelerada e inconexa no es la frivolidad de su contenido. El contenido es irrelevante”.

El acto de pensar es transformador, pero no telegénico.

Requiere de pausa y paciencia.

En realidad estamos enganchados a los trocitos de “realidad” inconexos que se suceden delante de nuestras pupilas cuando tiramos de ellos con el índice o el pulgar. Y añade, “la combinación de adicción e hipnosis con el convencimiento de saber exactamente lo que ocurre – en realidad – produce tristes paradojas”.

En un párrafo más adelante, subraya:

“La principal diferencia entre la propaganda y la desinformación es que la primera usa los medios de comunicación de manera éticamente dudosas para convencer de un mensaje, mientras que la segunda se inventa el propio mensaje, que está diseñado para engañar, asustar, confundir y manipular a su objetivo, que termina por abrazar sus dogmas para librarse del miedo y acabar con la confusión. Casi siempre proviene de una persona de confianza o prestigio. Se basa en fotos o documentos alterados, datos fabricados y material sacado de contexto para crear una visión distorsionada o alternativa de la realidad. Sus temas recurrentes son extraídos de la misma sociedad a la que quieren intervenir. La campaña de desinformación empieza por identificar las grietas preexistentes para alimentarlas y llevarlas al extremo”

Y más adelante, apoyada en ejemplos, precisa:

“Los estadounidense utilizaban tácticas de desinformación para desestabilizar gobiernos en otros países, por intereses geoestratégicos y comerciales y contra su propia población”.

Y mencionando a Gleb Pavlovsky[8], dice: “Que toda la prensa, todo programa de televisión estaba manipulado. Que todo estaba financiado por alguien, Ese fue el terrible legado que le dejamos”. El mensaje de fondo es que la verdad no existe, solo versiones e interpretaciones de la realidad.

Referenciado en un término acuñado por el director del Centro para la Seguridad Europea Mark Galeotti[9]la doctrina Gerasimov[10] que dice: “las estrategias no militares para conseguir objetivos políticos están ganando terreno”, especialmente gracias a las tecnologías de información “para crear oposición interna” y con ella “un frente permanente de operaciones en todo el territorio enemigo, así como acciones informativas, dispositivos y objetivos en continuo perfeccionamiento”.

Toda operación de desinformación lo suficientemente ambiciosa necesita un tonto útil, que puede ser un iluminado, un avaricioso, un narcisista sin entrañas.

La autora dedica unas páginas a analizar y ejemplificar los mecanismos de creación o selección de tribus urbanas, tribus identitarias, a las que cataloga de monocultivo; y precisa, la falta de diversidad atrae plagas y enfermedades. Todos tenemos tendencia a “favorecer la información que confirma lo que ya creemos y despreciar la que nos contradice, independientemente de la evidencia presentada”.

Las plataformas de publicidad segmentada ofrecen distintas versiones de la realidad a diferentes grupos políticos, socioeconómicos, étnicos, geográficos, culturales o religiosos, pero los usuarios no se dan cuenta de que son diferentes.

Facebook puede publicar noticias falsas como si fueran reales sin temer una demanda.

La desinformación afecta mas a las clases trabajadoras, pero no siempre – o no sólo – por culpa de la educación. Aunque las llamadas élites intelectuales urbanas, precisa, han demostrado ser tan susceptibles de ser manipuladas como la clase obrera de provincia.

Todas estas conspiraciones son cocinadas en la oscuridad de los grupos de Facebook y alimentadas con material de otras plataformas. Los diecisiete canales de YouTube habían producido y promocionado al menos mil cien videos, incluidos memes, trozos de películas con los subtítulos cambiados y recortes y maquetados maliciosos de noticias que habían salido en televisión. Aprovechan del narcisismo de unos y el sentimiento tribal de otros, que se sienten unidos y protegidos en el complot. Además esa apariencia de consenso, se puede comprar con muy poco dinero. El panorama se presta, redacciones llenas de becarios que salen a “pescar” noticias a Twitter y miden la importancia de una noticia por el número de interacciones que produce. Bloggers oportunistas en busca de dinero fácil. Uno de los últimos apartados del libro “No es política, es CAPITALISMO”, con un ejemplo de Veles, Macedonia, en 2016, cuando un centenar de personas empezó a sacarse cinco mil euros al mes promocionando contenidos virales usando las redes sociales. Pronto descubrieron que inventarse las noticias era más fácil que encontrarlas.

Pone ejemplos en que demuestra con lo sucedido en Myanmar en 2016, hasta que extremos puede llegar la manipulación y tergiversación de la información.

Termina las últimas páginas del libro dedicadas a lo que denominó “Golpe al sueño democrático” centrada en las elecciones en las que Trump ganó, después de haber usado expresiones de “cerdas gordas” “babosas” y “animales asquerosos”. Era sencillamente impensable que ganara alguien así. Trump había hecho trampa, dijo Cristopher Wylie, un canadiense vegano de 29 años con gafas y pelo rojo, que explicó cómo su empresa había usado los datos personales de millones de personas en Facebook para manipular con éxito los resultados de dos procesos aparentemente democráticos: el referéndum sobre el Brexit y las elecciones estadounidense de 2016.

Las plataformas digitales son un medio de masas diferente a la radio y la televisión, porque puede elegir su audiencia.

No quería que MIS IMPRESIONES tuvieran esta extensión, pero la actualidad e importancia de la influencia de las plataformas digitales y las redes en nuestra actualidad, frente al desconocimiento que la mayoría de los mortales tenemos de sus intríngulis y complejas madejas de funcionamiento, me ha hecho extenderme, en aras de recoger lo más significativo de este magnífico libro de Marta Peirano, “EL ENEMIGO CONOCE EL SISTEMA” que recomiendo no se pierdan su interesante lectura.

Dr. Jorge A. Capote Abreu

Referencias:

[1] Occupy Wall Street (#occupywallstreet o abreviadamente #ows debido al hashtag empleado en Twitter) fue una rama de la acción de protesta Movimiento 15-O que en septiembre de 2011 mantuvo ocupado el Zuccotti Park de Lower Manhattan en la Ciudad de Nueva York, Estados Unidos.

[2] Jeff Hammerbacher es un científico de datos y también fue científico jefe y cofundador de Cloudera

[3] Ver articulo en Bloomberg titulado “Esta burbuja tecnológica es diferente”. Ashlee Vance (1977) es periodista. Ha trabajado en The Register, The New York Times y The Economist, entre otros medios. Su especialidad es el desarrollo de la industria tecnológica de San Francisco y en concreto la historia de Silicon Valley.

[4] En la película “The Social Network” de David Fincher, aparecen detalles de esta disputa. “Las buenas ideas están en todas partes, lo único que importa es su implementación”.

[5] Si en 2020 el informe señalaba que Facebook tenía 2.449 millones de usuarios con un incremento del 7,8% más que en 2019, ahora la red social de Mark Zuckerberg ha logrado obtener 2.740 millones de usuarios en enero de 2021, un 11,8% más.

[6] Una bomba sucia o dispositivo de dispersión radiológica (RDD) combina explosivos convencionales con polvo o gránulos radioactivos de bajo nivel, que añaden a la explosión una nube radioactiva.

[7] El informe Chilcot, elaborado a lo largo de siete años y en el que colaboraron más de 150 testigos, los desmiente a todos. Este comité independiente estableció que los cuatro de las Azores defendieron la invasión a sabiendas de que no había armas de destrucción masiva y que pactaron una estrategia de comunicación para mostrar a la ciudadanía que “habían hecho todo lo posible por evitar la guerra”.

[8] Gleb Pavlovski (Odesa, 1951) es un político ruso. El mismo se define como tecnólogo político. Jefe de la campaña de Putin de 1996 a 2011.

[9] Mark Galeotti (1965) es un conferencista y escritor con sede en Londres sobre crimen transnacional y asuntos de seguridad rusa y director de la consultora Mayak Intelligence. Es profesor honorario en la UCL School of Slavonic and East European Studies y Senior Associate Fellow en el Royal United Services Institute, así como Senior no Resident Fellow en el Institute of International Relations Prague y anteriormente director de su Centro de Seguridad Europea.

[10] Valeri Vasílievich Guerásimov (Kazán, 8 de septiembre de 1955) es un general ruso, el actual jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, y el primer viceministro de Defensa, reemplazando a Nikolái Makarov. Fue nombrado por el presidente Vladímir Putin el 9 de noviembre de 2012