EL DIARIO DE WILLIAM SHALER Y LA CONQUISTA DE LAS CALIFORNIAS

Por su importancia histórica reproduzco las notas tomadas de la Conferencia de la Dra. Guadalupe Jimenez Codinach sobre «Primer relato estadounidense sobre las californias – 1803-1804«. Ver en https://youtu.be/6AVoN_PKEhU 

HISTORIA DE MEXICO[1]

I

A PESAR DE LOS ESPAÑOLES, SERÍA TAN FÁCIL QUEDARSE CON LAS CALIFORNIAS

Dra. Guadalupe Jiménez Codinach[2]

El Diario de William Shaler tenía un importante objetivo: señalar, ante la opinión pública de los Estados Unidos, particularmente la de los comerciantes, la facilidad con que las Californias podían ser conquistadas.

Es muy posible que el Diario de Shaler influyera en los tempranos intentos de las autoridades estadounidenses de tomar posesión de las Californias. Por ejemplo, en 1818, John B. Prevost[3], agente confidencial del presidente James Monroe, escribía el 11 de noviembre desde “Monte Rey, Nueva California”, al Departamento de Estado:

“Fuera, fuera con todas estas telarañas sobre derechos de descubrimiento, de exploración, de colonización, de contigüidad, etc. Es por derecho de nuestro destino manifiesto el extendernos y poseer todo el continente, [derecho] que nos fue dado por la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno federalista que nos ha sido confiado”

Prevost había sido enviado por su gobierno, vía el cabo de Hornos, a las costas de California y la boca del río Columbia, con instrucciones secretas de “tomar posesión pacífica de aquella zona en nombre de los Estados Unidos”. En 1848, treinta años después de la misión secreta de Prevost y quince después de la muerte de Shaler, la bandera de las barras y las estrellas ondeaba arrogante en la Alta California. El autor de la primera narración estadounidense sobre las Californias quizá sonreiría con mucha satisfacción…

II

A LA CONQUISTA DE LAS CALIFORNIAS

Dra. Guadalupe Jiménez Codinach

En una palabra, a pesar de los españoles, sería tan fácil quedarse con California, como arrebatárselas en un principio. William Shaler, 1804.

Corría el año 1800. Dos comerciantes de los Estados Unidos, William Shaler y Richard Cleveland, tuvieron la idea de promover en la América española “la libertad racional”. ¿Qué entendían por ello? Explica Roy F. Nichols que los estadounidenses del inicio del siglo XIX “eran naturalmente curiosos y aventureros y les motivaba un celo misionero” por el culto a la razón; esto es, la libertad racional, la cual, según ellos, debería de conquistar el mundo y, sobre todo, “la oscuridad del despotismo”, que para muchos de ellos era lo español.

Francisco Rendón, agente ibérico en Filadelfia, informaba al gobierno hispano, desde el 28 de febrero de 1783, de la existencia de una fuerte presión popular sobre los gobiernos de los estados –o sea, Estados Unidos– para eliminar los derechos de los indios sobre las tierras y dicho interés iba acompañado por una preocupación por el comercio, en particular con la Nueva España. Desde Nueva York, Charleston, Baltimore, Boston y Nueva Orleans, “centros tradicionales de contrabando”, a decir de Marcela Terrazas, se buscaba un mayor intercambio comercial con la Nueva España.

No debe sorprendernos entonces que a fines del siglo XVIII Philip Nolan se internara en Texas para comerciar con los indios y capturar ganado y caballos salvajes. En 1797, Nolan envió un detallado informe al gobierno de Thomas Jefferson sobre el noroeste texano y, en 1800, organizó una expedición que llegó al Colorado y le costó la vida cuando fuerzas de la Nueva España –entre quienes estaban el joven de milicias Ignacio de Allende y su jefe, el militar Félix María Calleja– lo persiguieron, lo aprehendieron, lo acusaron de filibustero y lo ejecutaron en marzo de 1801.

III

LAS CALIFORNIAS SEGÚN WILLIAM SHALER

Dra. Guadalupe Jiménez Codinach

Desde finales del siglo XVIII, la costa del Pacífico Norte, desde las Californias hasta Alaska, empezó a ser codiciada por sus valiosos y diversos recursos naturales. Shaler también vio una oportunidad para explotar esos territorios.

Desde 1790, William Shaler era capitán de un barco mercante que llevaba y traía mercancías de China; no sorprende que pronto se interesara en el lucrativo negocio de las pieles de nutria. Por esta actividad y, por sus viajes por el Pacífico novohispano, se percató de la escasa población que habitaba ambas Californias y de la facilidad que tendría una nación poderosa de quedarse con ellas.

Shaler inicia su Diario el 8 de febrero de 1804, un domingo por la mañana, cuando zarpó en su barco el Leyla Bird del puerto de Cantón, rumbo a Macao. Inició un viaje que describió como “muy difícil y desastroso”. Su barco se inundaba con frecuencia, pero logró llegar el 1º de mayo de 1804 cerca del río Columbia. Continuó costeando por el Pacífico Norte y ponderó la belleza de aquel territorio: “Nada puede exceder la salvaje belleza de esta costa”, escribió.

Llega el 11 de mayo de 1804 a la bahía de Trinidad, puerto descubierto por Bruno Ezeta en 1775. Intercambia mercancías con los indígenas, tiene fricciones con ellos, toma algunos prisioneros e intimida a los habitantes con un cañonazo. El 18 de mayo llega a cabo Mendocino. En su Diario, Shaler describe cada sitio que visita. Relata cómo el 23 de mayo arribó “a la costa de California, donde obtuve abundante abasto de provisiones e inicié un tráfico de pieles con los misioneros y habitantes”. No especifica si se trata de la Alta California o de la península, pero todo parece indicar que de esta última. El 13 de julio está en la isla de Cedros, en donde se encuentra con un ballenero inglés procedente de Londres, y continúa su viaje hasta “el cabo de California”, posiblemente cabo San Lucas. Se dirige a Guaymas, adonde llega el 2 de agosto de 1804.

IV

EL AVENTURERO WILLIAM SHALER Y LOS PRIMEROS INTENTOS DE ESTADOS UNIDOS POR APODERARSE DE CALIFORNIA

Dra. Guadalupe Jiménez Codinach

 En 1804 William Shaler comenzó a escribir su Diario sobre su viaje entre China y la costa noroeste de América. En este plasmó lo encantado que quedó con las posibilidades que ofrecía el territorio californiano, al cual consideraba mal explotado por España.

 El mismo año del inicio de la revolución de las Trece Colonias angloamericanas (1776), el capitán James Cook[4] zarpaba de Plymouth en Inglaterra para iniciar el viaje que daría a conocer el valor de las pieles de nutria y de las focas del Pacífico Norte. En 1783, Inglaterra reconoció la independencia de los Estados Unidos y al siguiente año se publicó el Diario de Cook, donde señalaba la importancia del océano Pacífico para las potencias mundiales. Antes de la aparición del relato de Cook, su compañero de viaje John Ledyard había informado al comerciante estadounidense Robert Morris, amigo de Thomas Jefferson, de la existencia de la valiosa nutria de la costa del noroeste del Pacífico, es decir, en las Californias novohispanas.

 Las autoridades españolas conocían el valor de las pieles de nutria. En 1784, Vicente Vasadre había presentado un plan ante la Corte de Madrid para realizar un activo comercio de estas con China vía Manila. Las pieles californianas, sostenía Vasadre, se venderían a excelentes precios en Cantón y dicho comercio sería administrado por los misioneros que regularían las transacciones entre los barcos españoles y los habitantes de las Californias. Las ganancias se destinarían a la compra de azogue para las minas de la Nueva España. En China y Rusia las pieles de nutria alcanzaban precios muy altos, lo cual explica que, para 1801, quince barcos de Estados Unidos surcaran el Pacífico Noroeste. En 1802, quince mil pieles de nutria fueron vendidas en Cantón por comerciantes estadounidenses, y diez mil por rusos.

Shaler y Cleveland eran unos de varios mercaderes estadounidenses, conocidos en castellano como “bostoneses”, que navegaban hasta el estrecho de Magallanes en el Cono Sur y subían a lo largo de las costas de Chile, Perú, Centroamérica y Nueva España hasta llegar a Alaska, en busca de las preciadas pieles de nutria. En 1803, Shaler y su socio compraron trescientas de ellas para venderlas en China. En ese mismo año tuvo lugar un hecho de graves consecuencias para las Californias novohispanas: el pacto ruso-estadounidense para la adquisición directa e ilegal de nutrias en la Baja y Alta Californias. Joseph Burling O’ Caín (O’Keane u O’Kain, para otros), marino y comerciante de Estados Unidos, y el gobernador ruso de Alaska, Alejandro Baranov, acordaron unir sus fuerzas para dar caza a los mamíferos.

Las autoridades virreinales y californianas, cansadas de los abusos de barcos ingleses, rusos y estadounidenses, intentaron impedir la matanza exagerada de las nutrias, pero, como la demanda de sus pieles crecía en la China y la Rusia imperiales, las Californias y su preciada fauna se volvieron sumamente deseadas por varias potencias.

Referencias:

[1] Ver el video en: https://youtu.be/6AVoN_PKEhU

[2] Guadalupe Jiménez Codinach nació en Tijuana, Baja California. Es Doctora en Historia por la Universidad de Londres, Inglaterra. Integrante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), creadora del Museo Histórico de San Miguel de Allende, Guanajuato, y directora de 1987 a 1991 del proyecto sobre Archivos Españoles en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en la ciudad de Washington.

[3] John Bartow Prevost (6 de marzo de 1766 – 5 de marzo de 1825) fue un abogado, juez, político, empresario y diplomático estadounidense.

[4] James Cook (Marton, actual Middlesbrough, Inglaterra, 7 de noviembre de 1728 – Bahía de Kealakekua, Hawái, 14 de febrero de 1779) fue un navegante, explorador, cartógrafo y capitán de la Marina Real británica.