DECISIONES CORRECTAS

PENSAMIENTO SENSATO Y DECISION CERTERA

Llevo varios días con la ideas que juegan con la toma de decisiones y adecuada sensatez al tomarlas. No es un tema trivial, durante siglos los filósofos y pensadores han reflexionado y analizado las diferentes formulas y bases en que debe basarse nuestro actuar y proceder, por lo que no es raro que existan miles de artículos, escritos y muchos textos que analizan y ofrecen criterios fundados para lograr la decisión correcta.

No siempre recurrimos a un análisis profundo y meditado antes de tomar una decisión trascendente, seguimos el camino de nuestras emociones o, peor de las de otros.

Me conmovió las cientos, miles o decenas de miles de cubanos que toman o tomaron el camino de la emigración de forma insensata, llevando con su decisión a menores o desvalidos ajenos a las reales motivaciones del desacierto de la aventura.

He leído o releído muchos de lo escrito por expertos, psicólogos o pensadores sobre el tema antes de aventurarme a hacer este post sobre “El Pensamiento Sensato y La Decisión Certera”, sin otro animo que dejar en estas pinceladas, lo que de otros he aprendido sobre el tema. Las organizaciones humanitarias o de voluntariados, dan cursos de formación a sus integrantes basados en el Pensamiento Sistémico, para que el asociado, “aprenda a encajar” sus decisiones en interés del colectivo y redunde en beneficio de todos. Organismos e Instituciones de carácter social, buscan que florezca la empatía y el buen engarce entre los participantes que integran el proyecto, y no se tomen decisiones individuales que no contribuyan al bien colectivo. Protegen de esta manera la armonía y el buen hacer de las mismas.

Nadie debe estar ajeno a que: “Cualquier decisión que tomes en tu vida la tomarás desde uno de estos dos puntos de vista. Bien desde el amor para acercarte a aquello que deseas. Bien desde el miedo para alejarte de aquello que no deseas”.

Conmueve leer una noticia en la prensa sobre el drama de la emigración cubana en los últimos tiempos, de cuyas consecuencias dramáticas, directas e indirectas, tengo vivencias familiares. La Vanguardia del 04.06.2023, en su sección de Sociedad, daba esta noticia: “La Habana, 6 abr (EFE). – Cuba ha recibido de vuelta 3.045 migrantes irregulares desde Estados Unidos y otros países de la región en lo que va de año, informaron este jueves medios oficiales que citan al Ministerio del Interior (MININT), lo que supone cerca de 32 personas al día.”

Hace pocos días en mi viaje, constaté esta dura realidad: la de miles de cubanos que, por emigrar de forma inmediata, casi súbita, vendieron sus bienes y propiedades; se deshicieron de TODO para correr el albur[1] de un camino desconocido en sus recovecos o en sus incertidumbres, mas que obligados siguiendo el viejo refrán de “¿Dónde va la gente?, …donde va Vicente”.

Las cifras hablan por sí solas: “Sólo el año pasado, las autoridades norteamericanas interceptaron a más de 313.000 cubanos en la frontera sur con México, lo cual representa cerca del 3 % de la población total de Cuba”.  El cruel bloqueo de los EE. UU., con mas de 60 años y, las 243 medidas adicionales impuestas por el Gobierno de Trump, han desatado la grave crisis económica del país que ha impulsado un éxodo migratorio sin precedentes. Hay sin dudas, errores propios añadidos, pero no son la causa fundamental de la actual crisis.

Las condiciones prevalecientes no deben ser el justificante para nadie a tomar decisiones desacertadas y ajenas al pensamiento sensato, valorando los daños y perjuicios que pueden ocasionar a los mas desvalidos en el intento. La SENSATEZ como fortaleza y base de nuestra toma de decisiones debe primar SIEMPRE.

Uno de los blog de referencia, agoradelpensamiento.com, subraya con fuerza: “No hagamos de la sensatez un despropósito de irreflexión. Al contrario, un ejercicio de maduración, prudencia y discreción en las relaciones y juicios”.

 

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 21 de mayo de 2023

[1] Suerte o azar de que depende el resultado de un proyecto o un asunto. «merecía la pena correr el riesgo al albur»