De mis viajes a Grecia (I)…

ATENAS

Atenas es una ciudad rica en restos arqueológicos de importancia, y muchos dicen que es la cuna de la civilización occidental, lo que a mí me causa dudas, porque los mayas o los aztecas, también es occidente y había civilización ya entonces… Es la capital de Grecia y actualmente la ciudad más grande del país. La población del municipio de Atenas es de 655.780, pero su área metropolitana es mucho mayor y comprende una población de 3,8 millones (en 2011). La historia de Atenas se extiende más de 3000 años, lo que la convierte en una de las ciudades habitadas más antiguas. Durante la época clásica de Grecia, fue una poderosa ciudad estado que tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la democracia.

La razón más importante de visitar Atenas es por su historia, por la riqueza de su arqueología y sus ruinas de Acrópolis, porque fue un centro cultural donde vivieron muchos de los grandes artistas, escritores y filósofos de la Antigüedad. Ya en el siglo 11 a.C., existían presencia de población humana en Grecia, y en la era micénica[1], en el 1,400 a.C., Atenas ya era una población importante, que poseía una fortaleza ubicada en la Acrópolis, dotada de los característicos muros ciclópeos.

Aproximadamente entre los años 500 a. C. y 323 d. C., Atenas fue uno de los mayores centros culturales e intelectuales del mundo, y lugar de origen de muchas de las ideas definitorias de la civilización occidental, entre ellos el concepto de democracia. La derrota frente a Esparta en el año 431 a. C., el auge de Macedonia en la posterior época helenística y finalmente la conquista romana fueron restando poder y prestigio. Las sucesivas invasiones y ocupaciones fueron debilitando el poderío de esta ciudad y destruyendo su riqueza monumental, en especial, su Acrópolis, con su espléndido Partenón.

Tener el placer y honor de poder caminar las calles de piedras pulidas que dan acceso a Acrópolis (ciudad alta), es de un especial significado, sabiendo que son las mismas que sirvieron de base a los carruajes o el paseo de los grandes de la historia mundial, como Pitágoras, Heráclito, Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro y sus discípulos, por solo mencionar algunos.

La Acrópolis con el Ágora[2] a sus pies fue un lugar de culto a los dioses durante siglos y residencia de los antiguos reyes micénicos, y en su cúspide se yergue el majestuoso Partenón.

En la Atenas de Pericles, durante la segunda mitad del siglo V a.C., un grupo excepcional de artistas transformó, bajo la dirección de Fidias, una colina rocosa en un extraordinario conjunto arquitectónico y artístico que la Grecia antigua legó al resto del mundo: La Acrópolis de Atenas, “la roca sagrada”, que es una meseta caliza de 270 metros de longitud y 85 de anchura, situada 156 metros sobre el nivel del mar, que contiene los monumentos más famosos de la Grecia clásica: el Partenón, el Erecteion, los Propileos y el templo de Atenea Niké y representa el símbolo universal del espíritu y la civilización clásica.

El Partenón es un templo de arquitectura helénica, edificado sobre la cima de la Acrópolis en Atenas, entre los años 447 y 432 antes de Cristo. Dedicado a glorificar a Pártenos, sobrenombre que se daba a la diosa Atenea, es el mayor logro de la arquitectura antigua occidental. Su construcción fue encargada por el líder político Pericles al escultor Fidias y a sus arquitectos Calcícrates e Ictinio, quienes lograron levantar un edificio fuera de serie para la época[3]. El templo se construyó casi exclusivamente en mármol blanco del monte Pentélico, desde las tejas a las columnas.

Dentro de la Acrópolis, todo te lleva al Partenón. Su majestuosidad y bella armonía, aun para los no ilustrados en sus principios y leyes, les llama la atención, y les atrae de alguna forma la manera que aquellos hombres lograron equilibrar las dimensiones y mantener las bellas proporciones de sus columnas de orden dórico[4] con elementos jónicos[5] (8 x 17) que encierran una bella armonía visual.  Para que en un edificio las líneas rectas, horizontales y verticales, aparezcan como tales no deben serlo en realidad. Para buscar la perfección óptica y la ilusión perfecta de horizontalidad y verticalidad, los arquitectos del Partenón hicieron que las columnas convergieran en un punto lejano. Para ello las columnas no son completamente rectas, a un tercio de su altura el fuste se ensancha (éntasis) 2 centímetros, las columnas de las esquinas son un 2,5 % más anchas que el resto, todas las columnas están levemente inclinadas hacia dentro, las columnas no son equidistantes entre sí y, por último, el entablamento y el estilóbato son ligeramente convexos.

Bastaría poder disfrutar de esta belleza arquitectónica, que enclaustra el número áureo en todas sus proporciones, para justificar una visita a Atenas. Pero la Acrópolis tiene otros edificios de extraordinaria belleza e histórico significado: El Erecteion, el Propileos y el Templo de Atenea Niké.


El Erecteion es un templo de orden jónico consagrado a las antiguas divinidades y en cuya fachada sur se encuentran las famosas Cariátides[6], que a modo de columnas sostienen la metopa superior. Fue erigido en honor a Atenea Polias, Poseidón y Erecteo, rey mítico de la ciudad.

El Templo de Atenea Niké o Atenea Victoriosa, conmemora la victoria sobre los persas en la Batalla de Salamina (448 a. C.).  Es un templo de orden jónico que ocupa un pequeño espacio, un bastión (torreón) de los Propileos, que domina la subida a la Acrópolis.  Además del singular significado histórico, para mí fue el asombroso del uso de la marca comercial de zapatillas deportivas, Niké, de este nombre que por demás lleva un mensaje subliminar: victorioso…. Es decir, Niké, significa victorioso.

El otro gran monumento que sirve de marco de entrada a la Acrópolis es Propileos compuesta por un gran pasaje cubierto. Los Propileos son entradas o pórticos monumentales de estructura mucho más compleja. Frecuentemente disponían de una pared o también llamada fachada con columnas. Esta construcción también sirvió para ocultar la fuerte pendiente de la vía de acceso, compuesta por escaleras monumentales que debían constituir una entrada monumental al complejo de templos y coronar el camino escarpado (Vía Sacra) que lleva a la cima de la ciudad alta por su lado sur.

A los pies de Acrópolis, esta Ágora que es un término por el que se designaba en la Antigua Grecia a la plaza pública de las ciudades-estado griegas (polis).

Era un espacio abierto, centro del comercio (mercado), de la cultura y la política de la vida social de los griegos. Estaba normalmente rodeada por los edificios privados y públicos más importantes, como las stoas (pórticos columnados), pritaneos (oficinas administrativas), Bouleterión (edificio para las reuniones de la boulé) y balaneia (baños).

Como “madre espiritual” de la Europa romana, Atenas tuvo un papel importante en la expansión de la metrópoli y así, ya el propio Augusto hizo construir la puerta de cuatro columnas que conducía al Ágora Romana, un recinto que Adriano el emperador, rodeo con columnas de mármol.

El Ágora griega es el referente más antiguo del espacio público occidental y, junto con el Foro romano, antecesor de nuestras plazas. Era a la vez un mercado, la sede de gobierno, un centro de culto, un área de trabajo y un lugar para espectáculos. Pero mucho más que eso, fue la cuna de la democracia (aunque ejercida solamente por varones libres) y el ámbito donde sabios como Sócrates, Platón, Eurípides, Sófocles, etc., tan influyentes en el desarrollo de nuestra civilización, discutieron sus ideas.

Hay una desfiguración con los años de la implantación urbanística del original espacio del Ágora ateniense, que aun hoy se aprecia, pero que a principios del siglo XX adquirió su “máximo esplendor”, ya que casa e iglesias invadieron sus espacio de manera que nadie sabía dónde quedaba realmente el ágora ateniense.

Yo viví esa sensación, aunque hoy se ha tratado de rescatar en parte esa importante zona histórica de Atenas. Camine desde la famosa plaza de Monastiraki por la calle Adrianou, llena de tiendas de souvenir y restaurantes con terrazas, que circunda el área vallada del Ágora, y desde se aprecia con gran claridad la belleza del Templo de Hephaestos o Teseion (que ha sido iglesia de San Jorge y el mejor conservado de Atenas) o el Stoa Attalou – hoy convertido en Museo del Ágora.  Aquí se vuelve a presentar una coincidencia adicional a mi vínculo personal con la ciencia del fuego, pues Hefesto o Hefaistos, era el dios del fuego y su templo fue Iglesia de San Jorge…

En la plaza Avisynias casi al final de la calle Adrianou se instala un mercadillo de antigüedades y mercaderías de segunda mano y souvenirs que contrasta con la majestuosidad y riqueza histórica de los monumentos que le rodean, lo que es una característica de esta ciudad.

La ciudad de Atenas tiene muchas áreas populares y plazas, que en su día fueron y son centros de actividades, de encuentro y de vida. Por su singular belleza y riqueza histórica para mi, de las que más disfrute fue del barrio de Plaka y su plaza de Monastiraki.

A los pies de la Acrópolis está el barrio de Plaka, con sus callejuelas y rincones que recuerdan la parte de la historia bizantina y otomana de esta ciudad.  Monastiraki es la principal entrada de Plaka. Se trata de una plaza peatonal conectada a la calle Ermou, una arteria también peatonal que es además la mayor calle comercial de Atenas y que nace en la plaza de Syntagma, frente al Parlamento.

En plena Plaka, hay muchos sitios históricos con sus monumentos e hitos de huellas de la ciudad, uno de ellos es el Monumento a Lisícrates (en la foto), conocida como la Linterna de Lisícrates que data del 334 a.C., y es el único “coréguico”[7] que se conserva en la ciudad.

Hay otras calles y plazas de Atenas que me “patee” pero doy un salto para hablar de los MUSEOS – así con mayúsculas – que tuve el placer de visitar, y me refiero a los Museos: Museo de la Acrópolis y Museo Arqueológico Nacional, que resumiré en la Parte II.

Continuará….

Referencias:

[1] La civilización micénica es una civilización prehelénica del Heládico reciente (final de la Edad del Bronce). Obtiene su nombre de la villa de Micenas, situada en el Peloponeso

[2] El ágora de Atenas era el centro de la actividad comercial, social y política de la antigua ciudad de Atenas. Un amplio espacio abierto, flanqueado por una acumulación de edificios públicos.

[3] PRONAOS o pórtico anterior. Constituye el Vestíbulo que precede a la Naos. Su fachada es hexástila (con seis columnas). OPISTÓDOMOS o pórtico posterior. En la parte trasera se adopta un esquema semejante, también con seis columnas (hexástilo) en la fachada. Da acceso al Partenón o Cámara de las Vestales.

[4] El orden Dórico también llamado primer orden Q es el más primitivo y simple de los órdenes arquitectónicos clásicos, es el orden griego por excelencia.

[5] El orden jónico es el segundo, en sentido cronológico, de los órdenes arquitectónicos clásicos que tuvo su origen hacia el siglo VI a. C. en la costa oeste de Asia Menor y en las islas Cícladas, archipiélago situado al sureste de Grecia en el Mar Egeo.

[6] Una cariátide es una figura femenina esculpida, con función de columna o pilastra, con un entablamento que descansa sobre su cabeza. El más típico de los ejemplos es la Tribuna de las Cariátides en el Erecteion.

[7] El corego, en la Antigua Grecia financiaba y supervisaba el trabajo del coro. El lugar escogido fue la calle de los Trípodes, abundantemente provista con este tipo de monumentos conmemorativos.[