China Siglo XXI (II)

MIS IMPRESIONES SOBRE EL LIBRO

“LA CHINA DEL SIGLO XXI”

de Marcelo Muñoz

Imprime COYVE, S.A. – Deposito legal: M. 36.284-2018

MIS IMPRESIONES  (II) – (Continuacion)

La 2ª parte del libro el autor lo dedica a “China en la globalización”.  Un recorrido del contexto global, tomando como base una sentencia de Zhou Enlai en la Peking Review del 24 de enero de 1974: “A finales del siglo XX, la economía nacional china se situará entre las primeras del mundo” …

Hoy ya nadie piensa que China sea un país del tercer mundo ni duda que China sea potencia económica mundial de primer orden: ha pasado, según el Fondo Monetario internacional, de potencia 120ª en PIB en 1978 a segunda potencia, en 2010, en menos de 40 años. Y si consideramos el PIB en paridad de poder adquisitivo, datos de 2014, también según el FMI, China representa el 16,479% del PIB mundial, frente al 16,277% de Estados Unidos; en billones de dólares, el PIB de Estados Unidos en paridad de poder adquisitivo es del 17,416 billones de dólares, 215,000 millones de dólares menos que el de China.

El PIB chino se ha multiplicado por 76 en 40 años; la renta per cápita por 75, con consecuencias importantes.

China será la primera potencia mundial en PIB en 2020

El volumen de comercio exterior chino ha crecido desde 26.500 millones en 1978 a 4,28 billones en 2017. Es decir, se ha multiplicado por 161,5 en 40 años.

China produce, a nivel mundial, el 80% de todos los equipos de aire acondicionado, el 71% de todo los móviles; sus exportaciones mayores en 2016 han sido: ordenadores (136.000 millones de dólares), quipos de comunicación (115.000 millones), telefonía (84.300 millones), circuitos integrados (54.000 millones), es decir, productos de alto valor tecnológico. En resumen: China es el mayor exportador del mundo.

La exportación de Estados Unidos a China es, en 2017, de 130.370 millones de dólares y sus importaciones de China de 505.597 millones; el déficit comercial, por tanto es, de 375.200 millones a favor de China.

Estamos en un momento de apertura de China que contrasta con algunos momentos de su historia. En 1435 el Emperador Zheng Tong, nieto del gran Yong Le, el creador de las Flotas del Tesoro y de la Ciudad prohibida, decidió cerrar China al exterior.

Sin embargo, en 2016 China realizó inversiones en 7.961 empresas de 164 países distintos, según los datos del Mº de Comercio chino; ese año se alcanzaron los 200.000 millones de dólares de inversión extranjeras en China, lo que ofrecía un buen margen para la inversión china en el exterior, que superó esa cifra.

  • En 2010 China era todavía el 33º inversor mundial.
  • En 2012, en solo dos años, paso al 3º, tras Estados Unidos y Japón, con un crecimiento medio del 18%/año.
  • En 2015 llegó a los 145.000 millones de dólares de inversión total exterior, con 18.000 empresas chinas en 177 países, superando la inversión extranjera en china, que fue de 135.600 millones de dólares.
  • En 2016, según el Instituto Mercator, llegó a los 215.000 millones de dólares: de ellos, 37.000 millones en la unión Europea (un 77% sobre el año anterior) y 45.600 millones en Estados Unidos.
  • En 2020, al ritmo actual, la inversión china acumulada en el exterior puede superar los 500.000 millones de dólares, ocupando el primer puesto en el ranking mundial. Aunque este ritmo puede ralentizarse con la nueva política del Gobierno de dar prioridad al consumo interior y el avance en nuevas tecnologías.

Entre 2001 a 2016 China ha invertido 113.662 millones en 235 empresas latinoamericanas, casi cuatro veces más que en los siete ejercicios precedentes. China ha dado más créditos a Latinoamérica que el Banco Interamericano de Desarrollo: en total, 120.000 millones de dólares hasta 2017. Su objetivo en la región es llegar a los 500.000 millones en 2020.

Entre 2000 y 2015, el banco chino Eximbank ha prestado 63.000 millones a 54 países de África para infraestructuras.

En un 4º epígrafe de esta segunda parte, el autor analiza el crecimiento rápido del turismo internacional a nivel global, en el que China destaca como el mayor emisor de turistas internacionales y por haber alcanzado este récord muy rápidamente.

China ha consolidado su liderazgo como primer mercado emisor de turistas desde 2012 y como el país del mundo que más gasta en turismo internacional.  Hoy viajan por el mundo más del 10% de los chinos y en 2020 viajara el 18%, una prueba más del aumento, en número y poder adquisitivo, de su clase media y un verdadero intercambio y apertura global, muy lejos del aislamiento de la época maoísta.

La 3ª parte del libro el autor lo dedica a “China hacia la gobernanza global”.  Kissinger ya en su libro China, dice: “El desplazamiento hacia el Pacifico requiere la creación de una Comunidad del Pacifico en que, junto a otros socios y actores, se canalice la cooperación entre China y USA […] por la vía de la cooperación no de la confrontación”.

El gran gigante es, en realidad, Asia, y China su primera potencia desde hace casi dos décadas, con un PIB nominal 2,3 veces el PIB de la segunda – Japón – y 5 veces el de la tercera – India -, y superior al PIB sumado de los otros países asiáticos más prósperos. Así como demuestra A. Maddison[1] en sus estudios, un gigante mayor que Europa, y lo sigue siendo, aunque lo ignoremos.

  • Es el continente más extenso y poblado de la Tierra con cerca del 30% de tierras emergidas.
  • Con 48 países y casi 5.000 millones de habitantes, es decir, más del 60% de la población mundial.
  • Su PIB, en 2016, es de 30 billones de dólares, casi un 40% del PIB mundial y, en paridad de poder adquisitivo, mayor que los otros continentes.
  • El 66% del crecimiento económico mundial, en 2016, se debió a Asia, según el Banco Mundial.

En este gigante, Asia, China, juego un papel cimero en la cooperación económica asiática, con valiosos instrumentos financieros, como:

  • El Banco Asiático de Desarrollo.
  • El Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras (AIIB).
  • El Fondo de la Ruta de la Seda, más el Banco de Desarrollo de China y el Eximbank China.

Todas estas instituciones reflejan la realidad, cada día más patente, de que el mundo, su economía, sus poderes, – giran hacia Asia.

En un acápite especifico, el autor analiza, loas aspectos más importante de las relaciones entre “China, Estados Unidos y la Unión Europea”. Kissinger, señala en su libro China, lo siguiente: “Cuando acordamos el comunicado de la visita secreta (para la reanudación de las relaciones diplomáticas en 1972), el Primer ministro Zhou Enlai me dijo “esto sacudirá el mundo”. Que culminación si, 40 años más tarde, USA y China pudieran funcionar sus esfuerzos, no para sacudir el mundo sino para construirlo”.

El presidente Obama en noviembre de 2009, en su primera visita a China, que se llegó a denominar “primera Cumbre del G-2”, dijo: “El ascenso de una prospera y fuerte China, puede ser una fuerza para la comunidad internacional. Ya nada puede hacer Estados Unidos sin China, ni el mundo sin ambos […] Tanto Estados Unidos como China seremos mejores si estamos juntos. NO venimos a imponer nuestros valores […] Algunos piensan en China que Estados Unidos intenta frenar sus ambiciones; algunos en Estados Unidos piensan que hay algo que temer de una China emergente. Mi punto de vista es distinto: China para Estados Unidos es un socio estratégico […] la relación de Estados Unidos y China definirá el siglo XXI […]”.

Donald Trump visito China en noviembre de 2017, cuando ya se conocía su programa ultranacionalista, de aislamiento y recelo frente a China, muy contrario a los mensajes de Obama diez años antes.  En un reportaje sobre la visita de Lluís Bassets, en El País el 11 de noviembre de 2017, dijo: “Esta visita de Trump no fue un gesto volátil, sino una expresión de retroceso de Washington en la dirección de los asuntos mundiales desde hace un año, y la ventana de oportunidad que se le ha abierto a China, y en concreto a su presidente Xi Jinping, para acortar la distancia que les separa todavía, hasta conseguir, a mitad del siglo XXI, el relevo como superpotencia […] Los temas trumpistas America first y America great again significan, al parecer, ceder gentilmente el paso a China y hacerlo también en el plano de las ideas y de los valores, en el que Estados Unidos consiguió sus victorias mas resonantes en el siglo XX. La elección de Trump es parte de la desoccidentalización del mundo”.

Estados Unidos ya no es la potencia indiscutible, como lo fue hasta entrado el siglo XXI, ni la única superpotencia, y no solo por su declive, – que se acentúa con las medidas aislacionistas de Trump, sino, fundamentalmente, porque aparecen otras potencias:

  • La Union Europea, clara potencia mundial de primer orden se afianza, a pesar de sus vacilaciones.
  • China es una potencia mundial en ascenso.
  • Potencias en proceso de consolidación, como India, y otras más en lista de espera.

El “sueño chino” persigue convertir a China en gran potencia en 2035, y asentarla como poder global a mitad del siglo XXI, en diálogo permanente con las otras potencias, y desde las instituciones multilaterales: así ven sus líderes actuales a la China del siglo XXI.

China en las instituciones multilaterales” así denomina el autor un apartado de esta Parte 3ª, y precisa que: “si comparamos la paridad del poder adquisitivo de 2016, el G-7 lo formarían, en este orden. China, USA, India, Japón, Alemania, Rusia y Brasil. NO estarían, pues, Reino Unido, ni Francia, ni Italia, ni Canadá. Es decir, el G-7 actual no puede ser ya cabeza de la gobernanza global; es un grupo de países ricos con exclusión de otros. Parece, pues, urgente potenciar otra institución multilateral que pueda realmente liderar la gobernanza global para el siglo XXI.

El G-20 tiene una composición realmente plural: países emergentes y países industrializados, Oriente y Occidente, diferentes sistemas económicos, con presencia de las civilizaciones más destacadas por población, de los cinco Continentes. Lo constituyen: Arabia Saudita, Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía, Unión Europea, y España, invitada permanente.

El G-20 no es todavía un foro para la resolución de conflictos, sino un foro de debate para fortalecer la estabilidad financiera, el comercio abierto, la cohesión fiscal, la lucha contra la corrupción y los paraísos fiscales, para avanzar hacia los Objetivos del Milenio de la ONU, asumidos por primera vez en la Cumbre de Hangzhou de 2016; el desarrollo sostenible, la igualdad, la educación, la innovación y la nueva era digital.

Con el lema de “Mayor cooperación para un futuro más brillante”, la Cumbre de los BRICS[2] en el verano de 2017, en Xiamen, contó con la participación del presidente Xi Jinping, y marcó el inicio de una nueva década, y en sus palabras dijo: “Necesitamos promover una mayor representación de los mercados emergentes y de los países en vía de desarrollo en la gobernanza global, hacia un orden mucho más justo, en una economía abierta y multilateral, y una gobernanza inclusiva”.

Igualmente China ha creado el Foro para la Cooperación entre China y África (Fórum on China-África Cooperation, FOCAC), que es un espacio de encuentro periódico entre la República Popular de China y todos los Estados de África. China en 2016 ya era el primer inversor en África (36.000 millones de dólares) y el primer socio comercial de África (149.000 millones) (Banco Africano de Desarrollo “Assesing Progress in África, 2015”).

En el apartado dedicado por el autor a “Civilización china y civilizaciones”, desgrana hitos históricos de esta nación: China era la cuna de una civilización milenaria y muy avanzada. Con frases y referencias desde Voltaire, Leibniz hasta Needham nos remarca el papel histórico de China, esa gran desconocida de civilización milenaria.

El autor en la Parte 4ª de libro “Ante los desafíos del siglo XXI” hace un recorrido de los principales retos y actuaciones de China frente al “cambio climático” con análisis de los aspectos vinculados a disminuir la emisión de CO2; la escasez de agua y la desertización o las tecnologías agrarias avanzadas, remarcando los avances de China en cada una de ellas.

En el apartado de “China Potencia espacial” de esta 4ª Parte, el recorrido es más detallado o por lo menos novedoso para el lector. Basado en el consejo de Confucio “sino te dejan hueco en el lugar que crees debes ocupar, hazte tu propio hueco”, China se ha “hecho su propio hueco en la carrera espacial”, empezando por el lanzamiento de su primer satélite en 1970 y desde entonces más de 200 satélites de investigación científica, predicción meteorológica, análisis de fenómenos naturales, etc. En 1995 lanzó 19 misiones espaciales, batiendo el récord mundial de lanzamientos/año.

China desde 2013 ha realizado más de 50 misiones espaciales relacionadas con la estación, tripuladas y no tripuladas; las más importantes con las naves Shenzhou.  El Tiangong 2 fue lanzado en septiembre de 2016, como paso importante para la construcción del laboratorio, con capacidad para permanecer en servicio dos años. El Tiangong 3 remplazó al Tiangong 2 en 2018. La estación espacial estará completa en 2022.

En el apartado “China potencia digital” de esta 4ª Parte, el autor desgrana los pasos de China para colocarse al frente de la gran ola tecnológica. La economía digital china suma, en 2017, 3,4 billones de dólares, el 30% del PIB chino, con el mayor número de internautas del mundo, 800 millones, a septiembre de 2017, según McKinsey[3], – más del doble que la Unión Europea y Estados Unidos juntos- y con 1.390 millones de líneas telefónicas, el 85% por móvil, y es el mayor fabricante mundial de smartphones.

Al incorporarse China a la tecnología digital, desde los 2000, la encontró monopolizada por la primacía estadounidense… casi todo procedía o dependía de Estados Unidos y sus grandes empresas. El ranking de empresas de mayor valor bursátil del mundo está dominado por las compañías estadounidense, con sus cinco empresas tecnológicas más cotizadas: Apple, Google, Facebook, Microsoft y Amazon. Su capitalización oscila entre los 500.000 millones de dólares de Facebook y los 850.000 millones de Apple; Google acapara el 88% de la publicidad online; Facebook (incluido Instagram, Messenger y WhatsApp) controla más el 70% de la redes sociales en teléfonos móviles; Amazon tiene el 70% del mercado de libros electrónicos.

A pesar de su retraso, China, se ha situado con fuerza en la digitalización, en el mercado chino y asiático; entre los gigantes mundiales, con el valor superior a los mil millones de dólares, uno de cada tres es chino. Los gigantes son: Baidu[4], Alibaba[5] y Tencent[6]. Esta última es la quinta empresa más valiosa del mundo, por encima de Facebook, con capitalización bursátil de 522.000 millones de dólares, Es propietaria de WeChat (el WhatsApp chino) con 980 millones de usuarios, en 20 idiomas.

Hasta 2009 el ordenador de mayor capacidad del mundo estaba en Tennessee, superado por el de Shenzhen con una capacidad de 1,27 billones de operaciones por segundo, con buena parte de sus componentes importados. Este, a su vez, fue superado, en 2013, por el Tianjin, el Tianhe-2, 200 veces más potente, con componentes totalmente chinos. En 2016, el superordenador, “Computing Project, Sunway TaihuLight” en Wuxi, Jiangsu, alcanza la velocidad de computación de 93 petaflops[7] o 93 mil millones de operaciones aritméticas básicas por segundo.

China está en primer lugar, seguida de Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia y Alemania. De los 500 mayores superordenadores del mundo, 167 son chino, 165 de Estados Unidos, hasta hace poco el líder indiscutible. En esta carrera hacia el siglo XXI China está en posición destacada.

Sin entrar, en lo de la informática cuántica, que es un mundo aparte…. China cuenta con ventaja, según el informe McKinsey, “porque el gobierno es, al mismo tiempo, gran consumidor y gran inversor en tecnologías digitales”.

No quiero saltarme, ninguno de los epígrafes de este pequeño-gran libro, pero temo agotar a mis lectores con esta síntesis que llamo MIS IMPRESIONES, pero por más que lo pretendo no quiero dejar de remarcar los hitos más significativos dados por el autor, de los logros económicos y científicos, y las cifras escalofriantes que le acompañan, muchas desconocidas por mí, lo confieso, antes de la lectura del libro.

China ha establecido un fondo de 320.000 millones de dólares, hasta 2020, para incentivar la inteligencia artificial, con la creación de 320 espacios de innovación (hubs) desplegados en todo el territorio nacional.

China potencia robótica y en inteligencia artificial”, un apartado de esta Parte 4ª, que demuestra que aún le falta a China seguir trabajando e invirtiendo para alcanzar la cota de Primera Potencia tecnológica y económica, Estados Unidos aun le adelanta en inteligencia artificial;  o en Robótica, Corea del Sur; mientras que en la masa de  información digital – big data – China dispone de 50 veces mayor que la norteamericana: una gigantesca base, dice el autor, para desplegar su liderazgo en inteligencia artificial, si desarrolla la inversión y financiación necesarias para ello.

El apartado 5 de esta Parte 4ª “El proyecto global chino, la Nueva Ruta de la Seda”, es un macroproyecto que el presidente Xi Jinping lo ha llamado “el proyecto del siglo”, es la alternativa china al modelo de Occidente que hasta ahora domina el mundo.

La Nueva Ruta de la Seda pretende ser, en el siglo XXI, una metáfora del nuevo orden mundial, en el que China se sitúa: una contribución a la conectividad global y pluridimensional; el nuevo mapamundi del siglo XXI, con China cada día más en el centro, como lo estuvo en la época histórica del Imperio del Centro o “Zhung Kuo”.

El proyecto afecta, en su primera etapa (2013-2049) a:

  • 75 países de Asia y Europa, con el 66% del territorio mundial.
  • 5.600 millones de habitantes (75% de la población mundial).
  • El 60% del PIB mundial.
  • Una región que produce el 60% del crecimiento económico mundial en los últimos 10 años y un 40% del comercio mundial.
  • Con más del 75% de las reservas de combustibles fósiles del mundo.

El proyecto la “Nueva Ruta de la seda” desde 2013 ha abierto una red de nuevas líneas, con grandes corredores de conexión, como:

  • Corredores de conexión terrestre China-Europa. Desde Xiamen, en la costa sureste de China a Budapest; desde Chongqing, en el centro-sur de China hasta Duisburgo, gigantesco centro logístico de distribución de mercancías chinas a toda Europa; desde Yiwu, en el sureste de China, hasta Madrid, la línea ferroviaria más larga del mundo (13.000 km); dese Xián en el centro de China a Moscú, y Rotterdam.
  • Corredores marítimos China-Europa. Desde los puertos chinos del Pacifico, por el Indico al Mediterráneo, con centros logísticos en los puertos de Colombo -Sri Lanka-; en el Puerto de El Pireo, en el Mediterráneo, que ha multiplicado su volumen de mercancías por 25 en los últimos 5 años, y conecta con el tráfico terrestre hacia toda Europa, con autopistas y líneas de alta velocidad. Su mayor accionista es la naviera china COSCO, la mayor del mundo, con una inversión de 350 millones de dólares hasta 2025.
  • Corredores China-Rusia y Europa del Este. El comercio bilateral de China con Rusia ha crecido, de 1994 a 2017 desde 7.700 a 114.000 millones de dólares, y se facilitara con los corredores China-Rusia-Kazakstán-Bielorrusia-Moscú; con el corredor transiberiano y la alta velocidad Kazakstán-Moscú; con la Ruta polar por el Ártico, que China se propone desarrollar en los próximos 5 años.
  • Nuevas Rutas de conectividad asiáticas:
    • El corredor China-Pakistán…
    • El corredor China-Nepal…
    • Corredores con el sudeste asiático (una red de conexiones) que incluye: Laos, Birmania, Tailandia, Camboya y Vietnam.
    • El corredor China-Bangladesh-India-Myanmar
    • El ferrocarril Yakarta-Bandung, que será el primer tren de alta velocidad de Indonesia, adjudicado a compañías chinas.
    • El ferrocarril de alta velocidad China-Tailandia, que enlaza con el resto de países ASEAN.

A todo esto hay que agregar:

  • Conectividad con África, con un paquete de inversiones en red de transporte de ferrocarriles y de carreteras.
  • Conectividad con Latinoamérica, donde China es el mayor socio comercial de Latinoamérica – 250.000 millones de dólares en 2016 – y el segundo mayor inversor.

De momento, diversos bancos privados como el Standard Chartered Bank y otros han iniciado su participación en más de 50 proyectos de la Nueva Ruta de la Seda. Otros bancos de primer orden están implicados, por ejemplo:

  • El Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras (AIIB)
  • El fondo chino de inversión estatal, “Silk Road Fund”.
  • Otros Bancos… dispuestos a financiar proyectos concretos, suman más de 10 billones de dólares en reservas.

Todo lo relacionado, abrumador en cifras y datos, nos demuestra, como dice H. Kissinger en su libro China (Debate, 2012): “[…] porque vivimos en una era de cambio y un cambio de era”.

El orden mundial actual y sus instituciones financieras (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, …) se crearon en 1944, en Breton Woods, cuando Estados Unidos equivalía a la mitad del PIB global y era la potencia hegemónica. Era un orden mundial occidental, con las puertas abiertas a otros países solo si cumplían ciertos estándares de conducta.

Las potencias occidentales vencedoras de la Segunda Guerra Mundial establecieron el actual orden internacional y sus principales instituciones internacionales. Y, hoy, Estados Unidos sigue siendo el único superpoder, en un sistema internacional unipolar que se contempla a su mismo como fundador del orden internacional, cuando ya Occidente no tiene el monopolio ni la prevalencia, ni el papel preponderante que ha gozado desde la Segunda Guerra Mundial.

En 2017 el PIB nominal de Estados Unidos fue de 17,22 billones de dólares, el 24,3% del PIB global, cuando en 1944 era el 50% del PIB mundial.  En 2017 el PIB de China es de 12,21 billones, el 14,84% del PIB del mundo. Y, en PIB/paridad de poder adquisitivo, el de China es algo superior al de Estados Unidos.

Sin embargo, la distribución de poder en las instituciones multilaterales responde al orden “anterior”, y es desproporcional al peso actual de los países. Urge una adaptación urgente de ese orden global. Es urgente una gobernanza global compartida., con instituciones multilaterales reforzadas y una saneada política económica.

Dejo aquí, MIS IMPRESIONES, de este pequeño gran/libro, que reconozco han sido extensas y llenas de citas y referencias económicas, cifras y datos, que he transcrito para enfatizar la importancia de este gigante asiático en el nuevo orden internacional y su asomo con fuerza como primera potencia mundial en este siglo XXI.

Dr. Jorge A. Capote Abreu

Referencias:

[1] Angus Maddison (6 de diciembre de 1926 – 24 de abril de 2010) fue un economista británico líder mundial especializado en la historia macroeconómica cuantitativa, incluyendo la medición y análisis del crecimiento económico y el desarrollo. Fue profesor emérito en la Facultad de Economía de la Universidad de Groningen (RUG)

[2] Grupo de países creados en 2006, que suman el 24% del PIB mundial y su contribución al crecimiento mundial es del 60%.  La integran: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

[3] El McKinsey Global Institute (MGI), el brazo de investigación empresarial y económica de McKinsey se estableció en 1990 para desarrollar una comprensión más profunda de la evolución de la economía global. La misión de MGI es proporcionar a los líderes de los sectores comercial, público y social los hechos y las ideas sobre los que basar las decisiones de gestión y políticas.

[4] Baidu es un motor de búsqueda en idioma chino con sede en Pekín fundado a finales de 1999 por Robin Li y Eric Xu. Su diseño es similar al de Google e incluye la posibilidad de búsqueda de noticias, imágenes y canciones, entre otras funciones.

[5] Alibaba Group & store es un consorcio privado chino que posee 18 subsidiarias con sede en Hangzhou dedicado al comercio electrónico en Internet, incluyendo portales de ventas business-to-business, de venta al por menor, y de venta entre consumidores; también ofrece servicios de pago en línea, un motor de búsqueda de comparación de precios y servicios de almacenamiento de datos en la nube.

[6] Tencent Holdings Limited (SEHK:700) es una empresa multinacional China cuyas subsidiarias proveen productos y servicios de internet, además de ofrecer servicios de publicidad en internet en China

[7] Un petaflops es una medida de la potencia de un ordenador. Equivale a 1.000.000.000.000.000 FLOPS, es decir, mil billones de FLOPS, donde FLOPS significa «operaciones de coma flotante por segundo» (Floating-point Operations Per Second)