PAIS PATROCINADOR DEL TERRORISMO

CUBA COMO PAÍS PATROCINADOR DEL TERRORISMO

Fue un artículo Mariakarla Nodarse[1] y Alex Bare[2] de www.wola.org, “El costo humano de la inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo” el que me impulso a realizar estas notas, en el que analizan las consecuencias de una injusta y cruel inclusión de la mayor de las Antillas en la lista de State Sponsors of Terrorism (SSOT) [3] del Departamento de Estado norteamericano.

No basta que, en los últimos años, el gobierno cubano haya iniciado un proceso de reformas, graduales pero importantes, en el ámbito económico, destinadas a crear una economía mixta con un rol ampliado para el sector privado o cambios políticos, sociales y culturales en la isla: Cuba tiene un nuevo presidente, se instrumentan nuevas reformas constitucionales e institucionales, se ha incrementado el acceso al Internet y las comunicaciones digitales están creciendo, a pesar de las limitaciones económicas y medidas restrictivas asfixiantes del bloqueo.

No debemos olvidar que, en el marco geopolítico, cualquier medida nacional, no importa en el nuevo concepto estratégico de los EE. UU. y su OTAN, que se reafirmó en la reciente cumbre de Lituania, en el que las “nuevas amenazas” son Rusia y China, junto a aquellos gobiernos que, como el de Cuba con una filosofía socialistas, son un obstáculo que derribar, a través de “sanciones, intimidaciones, desprestigio internacional y cualquier medio de estrangulamiento y asfixia.

Subrayan en su articulo los periodistas de WOLA, que “Cuba fue designado de nuevo como Estado patrocinador del terrorismo el 12 de enero de 2021, en el ocaso de la presidencia de Trump. La decisión del presidente Obama de retirar a Cuba de la lista en 2015 representó un importante paso en los esfuerzos de su administración por forjar una relación más constructiva con Cuba. La lista SSOT puede ser una herramienta importante para contrarrestar el terrorismo global, pero su aplicación en el caso de Cuba es —en el mejor de los casos— cuestionable. Más allá de servir como caballo de batalla en la arena política, la designación también tiene efectos tangibles que hacen más difícil la vida de las personas de Cuba, tanto dentro como fuera de la isla. La administración Biden debería cumplir su promesa de retirar a Cuba de la lista, a medida que el costo humano de la designación se continúa haciendo más evidente”.

 

 

Referencias:

[1] Mariakarla Nodarse Venancio es la Subdirectora para Cuba de WOLA y coordina la investigación y la incidencia del programa en Washington, D.C. Como abogada y defensora de la justicia social, su trabajo se ha centrado en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina y en la promoción de una política de compromiso entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba basada en el interés y el respeto mutuo.

[2] Alex Bare se unió a la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos como asistente de los programas de Política de Drogas y Cuba. En su rol actual, monitorea la coyuntura política y social en Cuba y apoya el trabajo de WOLA para desarrollar una política de drogas más pragmática en toda América.

[3] https://www.state.gov/state-sponsors-of-terrorism/