EL DESARROLLO SE SUSTENTA EN EL SABER Y EL SABER EN EL LEER.

Lecturas

LEER…, LO IMPRESCINDIBLE Y POCO

Se que leer artículos de 3 o 4 páginas es casi un acto de proeza intelectual, al cual no aspiran ni siquiera los más osados, ni capacitados del intelecto. A veces las estadísticas, reales o virtuales, nos hacen creer que hemos aumentado el índice de lectores actuales en España. NO siempre lo que se dice es coincidente con la realidad, a veces también ahí nos manipulan, en interés de algún acontecimiento cultural relevante, vgr. Feria del Libro o algunos de los premios culturales que se entregan, en aras de fomentar la promoción editorial, que lleva implícito el que se lea más.

En un artículo de Luis Alemany de marzo de 2022 que recuerdo, decía: “El 64,7% de los españoles leyó al menos un libro durante 2021, y el 52,7% lo hizo con frecuencia semanal. ¿Eso es mucho o es poco? Es mucho comparado con el historial lector de los mismos españoles. En 2012, esa misma estadística, recogida la semana pasada en el Barómetro de Lectura de la Federación de Gremios de Editores, decía que el porcentaje básico de lectores era del 59,1%, 5,6 puntos menos que en la actualidad. Y eso que, durante la última década, llegaron o se afianzaron en nuestras vidas las Tablet, Instagram, las plataformas de televisión y cine en streaming y la crisis económico-sanitaria de la primavera de 2020… Distracciones y contratiempos que, en principio, sabotean a la lectura[1]. Mi percepción es otra, quizás por las realidades que me rodean o el marco social en el que me muevo, pero lo que aprecio no es algunas manifestaciones de sensibilidad a la lectura, de un segmento de la sociedad que no es ni remotamente la temprana juventud, ni tampoco los mayores, cada uno por diferentes causas y motivos.

Los indicadores de los países vecinos de nuestro entorno son otros: Portugal, según la Fundación Gulbenkian ronda el 40% o en Francia, según Centre National du Livre del 81%, en ambos casos, con estadísticas correspondientes al periodo pandémico de 2020/2021. Nos faltan unos indicadores fruto de una metodología única de la UE para un análisis comparativo válido.

Según Lectupedia[2], en el mundo los indicadores de promedio anual de libros leídos por habitantes en cada país, es significativo que, de los países europeos reseñados, Francia es el mayor con 17 libros anuales leídos, con España, en segundo lugar, con 9,9[3],

En un estudio de “Calidad de la educación y crecimiento económico” de 2007 de los Profesores Eric A. Hanushek & Ludger Woessmann plantean que “El papel de la mejora de la educación, una parte central de la mayoría de las estrategias de desarrollo se ha vuelto controvertido porque la expansión de los logros escolares no ha garantizado mejores condiciones económicas. Este documento revisa el papel de la educación en la promoción del bienestar económico, centrándose en el papel de la calidad educativa. Concluye que existe una fuerte evidencia de que las habilidades cognitivas de la población, más que el mero logro escolar, están poderosamente relacionadas con los ingresos individuales, la distribución del ingreso y el crecimiento económico. Los nuevos resultados empíricos muestran la importancia de las habilidades mínimas y de alto nivel, la complementariedad de las habilidades y la calidad de las instituciones económicas. y la solidez de la relación entre habilidades y crecimiento. Las comparaciones internacionales que incorporan datos ampliados sobre habilidades cognitivas revelan déficits de habilidades mucho mayores en los países en desarrollo que los que generalmente se derivan solo de la matriculación y los logros escolares. La magnitud del cambio necesario deja en claro que cerrar la brecha económica con los países industrializados requerirá cambios estructurales importantes en las instituciones educativas[4].

En la revista trimestral de economía “Quarterly Journal of Economics” hay un estudio “¿Se equivocó Weber? Una teoría del capital humano de la historia económica protestante” de Sascha O. Becker y Ludger Woessmann publicado por la Oxford University Press sobre la historia económica que encontró, como efecto secundario imprevisto de la exhortación de Lutero de que todos pudieran leer el Evangelio, los protestantes adquirieron habilidades de lectura que funcionaron como capital humano en la esfera económica. Esta mayor alfabetización en las regiones protestantes puede explicar la mayor parte de su ventaja económica sobre las regiones católicas, en los condados prusianos a fines del siglo XIX. Los hallazgos de este estudio de la Prusia del siglo XIX revelan que la Reforma protestante tuvo consecuencias económicas muy duraderas, que abarcaron varios siglos. El protestantismo condujo a una alfabetización sustancialmente mayor, lo que a su vez condujo al progreso económico[5].

El desarrollo se sustenta en el saber y el saber en el leer

[1] https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2022/03/11/622a3ef5fdddff01bf8b45cd.html

[2] https://lectupedia.com/es/cantidad-de-libros-leidos-por-pais/

[3] Según datos aportados por la Federación de Gremios de Editores de España en 2021. “Hábitos de Lectura y compra de libros en 2021”.

[4]  Según Eric A. Hanushek & Ludger Woessmann, 2008, p. 607 Education Quality and Economic Growth

[5] Según el estudio de Sacha O. Becker & Ludger Woessmann, 2009, p. 581